Sylvester Stallone cumple 80: el Rocky que se niega a caer a la lona entre secuelas físicas y la batalla por su herencia
Sylvester Stallone cumple este lunes 80 años, un cambio de ciclo al que el actor, icono indiscutible del cine de acción en Hollywood, da la bienvenida en un gran momento profesional, a punto de celebrar el 50 aniversario de Rocky el próximo mes de diciembre; y personal, enamorado de su mujer, Jennifer Flavin, a la que permanece muy unido tras superar una comentada crisis sentimental en 2022. El pasado mayo celebraron juntos sus 29 años de matrimonio en compañía de sus tres hijas en común: Sophia Rose, Sistine Rose y Scarlet Rose.
El también creador de las sagas cinematográficas Rambo y Los mercenarios sopla las velas sin olvidar su pasado, marcado por el salto de la precariedad a la opulencia. Tras una infancia difícil y violenta, logró a base de fuerza, disciplina y tesón convertirse en la estrella que actualmente lucha contra el paso del tiempo, halagado por muchos y rechazado por otros tantos por cuestiones que van más allá del cine, como su amistad con el presidente estadounidense, Donald Trump, al que considera «el segundo George Washington».
Stallone inaugura las ocho décadas arrastrando, además, numerosas secuelas físicas por sus escenas de riesgo y múltiples operaciones, también de estética.
Parálisis en el rostro
El 6 de julio de 1946 nacía en Nueva York Michael Sylvester Gardenzio Stallone, un bebé al que las complicaciones en el parto y un mal uso de los fórceps le seccionarían accidentalmente un nervio, paralizando la parte inferior izquierda de su rostro. Esa circunstancia, que le hizo sufrir burlas y acoso escolar, se convertiría, sin embargo, en una personal forma de hablar y sonreír que triunfaría en la gran pantalla.
Hijo de Frank y Jackie, inmigrante italiano y peluquero de profesión y bailarina, trapecista de circo y astróloga, respectivamente, no atravesó una niñez fácil. Las continuas peleas familiares le llevaron a tener que pasar por centros de acogida, y su rebeldía supuso que fuera expulsado de varios colegios. Una vez llegó a ser votado en el colegio como el «más probable en terminar en la silla eléctrica». «No tuve una infancia perfecta, pero también creo que no estaría aquí con una infancia perfecta», recordaba él hace unos años.
En un internado de Suiza, a mediados de los 60, descubrió sus habilidades para la actuación, que se unirían a su pasión por el deporte, razón por la que, a su regreso a Estados Unidos, estudió interpretación en la Universidad de Miami, entre 1967 y 1969, interviniendo en producciones teatrales, aunque no sería hasta 1998 cuando el centro le otorgaría el título de licenciado en Bellas Artes, reconociendo su trayectoria.
De dormir en una terminal de autobuses al Oscar
La primera película de Stallone sería The Party at Kitty and Stud’s (1970), una cinta erótica que aceptó por dinero, ya que en esa época llegó a tener que dormir en una terminal de autobuses de Nueva York. Después tuvo que trabajar de acomodador de teatro o de limpiador en un zoológico mientras le llegaban papeles menores o la negativa a ser extra en El padrino.
No obstante, en 1976 su historia cambió gracias a Rocky, largometraje cuyo guion escribió en tan solo tres días tras ver una pelea entre Muhammad Ali y Chuck Wepner. Seguro de su éxito, el actor exigiría protagonizarla a la hora de vender la historia, que sería producida por Chartoff-Winkler Productions y grabada en Filadelfia.
La película sobre el boxeador de gran corazón Rocky Balboa, dirigida por John G. Avildsen, obtuvo 10 nominaciones a los Oscar (Stallone fue candidato al de mejor actor y guion original), ganando el de mejor película, dirección y montaje.
Lucha por su legado
Precisamente, el intérprete celebra el medio siglo de la película con la publicación de su autobiografía, Los escalones (el nombre rinde homenaje a la escena de la película en la que el protagonista sube los escalones del Museo de Arte de Filadelfia), que en España se publicará en octubre.
La celebración de los 50 años de la saga de nueve películas también tendrá lugar con el estreno inminente de I Play Rocky. La película narra la intrahistoria de cómo un joven aspirante a actor, que vivía casi en la calle, le echó un pulso al sistema de estudios hasta conseguir escribir y protagonizar lo que rápidamente se convertiría en un hito del cine deportivo. Es decir, un bonito homenaje a los inicios de Stallone, si no fuera porque Sly, que es como lo apodan, no ha tenido ni voz ni voto en el proceso, según asegura él.
Esta situación podría achacarse a la batalla que Stallone libra desde hace años por los derechos de la saga del boxeador, que, pese a haberla creado y escrito él mismo, siguen perteneciendo al productor Irwin Winkler.
Obsesión por los músculos
El actor ha demostrado lo que es un físico musculoso desde que se preparara para Rocky en los años 70. Lo ha continuado desde los ochenta y noventa con otros papeles con un físico arrollador, desde el veterano de la guerra de Vietnam John Rambo hasta los policías Cobretti en Cobra y Spartan en Demolition Man, además del líder Ross en Los mercenarios.
Disciplina, infinitas horas de gimnasio y tratamientos de hormonas de crecimiento no le han faltado al actor, que en ocasiones ha tenido problemas en los aeropuertos por la presencia de los esteroides prohibidos en su equipaje.
A pesar de la edad, el actor sigue entrenando cada día para mantener sus bíceps en el gimnasio de su casa y, como confesaba hace meses en Instagram: «Cada año se vuelve más y más difícil, pero es por eso que tienes que esforzarte más y más. Sangre, sudor y lágrimas».
Católico y padre de cinco hijos
Más allá del cine, Stallone es aficionado a la pintura y ha expuesto sus obras, por ejemplo, en el Museo Ruso de San Petersburgo. Además, como empresario ha emprendido algunos negocios, como cuando formó la ya desaparecida cadena de restaurantes Planet Hollywood, incluido Madrid, junto a Bruce Willis y Schwarzenegger, y es coleccionista de relojes, subastando algunos de ellos.
Amigo, como decíamos, de Trump, el presidente le nombró en 2025, junto a Mel Gibson y Jon Voight, «Embajador especial en Hollywood» y le otorgó un Premio del Centro Kennedy de las Artes Escénicas.
Católico, fue recibido en audiencia privada en el Vaticano por el papa Francisco en 2023, acompañado de su mujer, Jennifer Flavin, y sus hijas. Con ellas cuatro tampoco ha dudado en protagonizar una docuserie, The family Stallone.
Fue en 1988 cuando conoció a Flavin en California, en un restaurante de Beverly Hills. Se casaron nueve años después, el 17 de mayo de 1997 en una ceremonia civil en Londres, Inglaterra. Actualmente reside con ella en Beverly Crest, en Los Ángeles. La pareja tiene tres hijas: Sophia Rose, nacida en 1996; Sistine Rose, que llegó al mundo en 1998; y Scarlet Rose, a la que dieron la bienvenida en 2022.
Aunque ella solicitó el divorcio en agosto de 2022 tras 25 años de matrimonio, finalmente lograron resolver sus diferencias y paralizaron los trámites de separación apenas un mes después, reconciliándose y continuando juntos desde entonces.
El actor se había casado dos veces más, con Sasha Czack (madre de sus hijos Sage, fallecido a los 36 años, y Seargeoh); y Brigitte Nielsen.
