Rita Rodríguez, la mujer que prepara a Morena para hacer historia en San Luis Potosí

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Más allá de la política: Rita Ozalia, la mujer que nunca se rindió

Detrás de la presidenta estatal de Morena en San Luis Potosí hay una historia de trabajo, pérdidas, lucha, familia y esperanza. Rita Ozalia Rodríguez Velázquez no se define por los cargos que ha ocupado, sino por las experiencias que han marcado su vida. Huasteca de origen, madre, abuela, empresaria y política por convicción, comparte aquí una parte de la historia que pocas veces se cuenta.

Rita Ozalia: la fuerza de una mujer que aprendió a levantarse

Hay historias que no se escriben en los cargos públicos ni en las campañas electorales. Se escriben mucho antes, en las calles donde se crece con carencias, en los trabajos que se realizan desde la juventud para ayudar a la familia, en las pérdidas que duelen para siempre y en la decisión de levantarse una y otra vez.

La historia de Rita Ozalia Rodríguez Velázquez es una de esas historias.

Nació en la Huasteca potosina, una tierra que lleva en el corazón y que sigue siendo el origen de muchas de sus convicciones. Hoy tiene 64 años, es madre, abuela y bisabuela. Habla con orgullo de su familia, especialmente de su madre, una mujer de 86 años a quien describe como inteligente, fuerte y llena de vida.

Pero antes de convertirse en dirigente del partido más fuerte del país, Rita fue una niña que aprendió desde muy joven el valor del trabajo.

“Vengo de una familia muy humilde. Desde muy chica tuve que trabajar. Eso me permitió conocer la realidad de muchas personas que sufren carencias y dificultades. También me enseñó que sí es posible salir adelante cuando existe esfuerzo y voluntad”, recuerda.

Esa experiencia marcó profundamente su manera de ver la vida.

A diferencia de quienes conocen la pobreza solamente a través de estadísticas o informes, Rita la conoció de cerca. La vivió. La enfrentó. Y esa realidad la llevó a desarrollar una sensibilidad especial hacia quienes más necesitan apoyo.

Sin embargo, el momento más difícil de su vida estaba todavía por llegar.

Cuando tenía apenas 35 años sufrió la pérdida de su hijo mayor, quien falleció a los 17 años de edad.

Hablar de ese episodio sigue siendo doloroso, pero también lo considera una de las experiencias que transformaron su vida para siempre.

“Nunca le reclamé a Dios lo que pasó. Jamás. Fue una experiencia muy dura, pero también me permitió rescatar mi vida y la de mis otros hijos. Entendí que debía estar más cerca de ellos, escucharlos más y acompañarlos más.”

La pérdida dejó una huella imborrable en toda la familia. Sin embargo, también fortaleció los lazos que los unen.

Su madre, sus hermanos, el padre de sus hijos y todos sus seres queridos se convirtieron en un refugio durante aquellos momentos difíciles.

Hoy habla con orgullo de sus hijos. Uno es psicólogo, otro administrador y su hija es abogada y empresaria. Todos, asegura, son personas de bien.

“El dolor nunca desaparece, pero uno aprende a vivir con él y a transformarlo en fortaleza.”

Esa fortaleza también se reflejó en su vida laboral.

Durante 29 años trabajó en Teléfonos de México como operadora. Paralelamente desarrolló su espíritu emprendedor, heredado de su madre y de su abuela.

Vendió quesos, seguros, automóviles y prácticamente todo aquello que representara una oportunidad de trabajo honesto.

“Siempre me ha gustado el comercio. Lo traigo en la sangre.”

Con el tiempo, junto a su familia, consolidó diversos negocios en Ciudad Valles relacionados con la venta de productos lácteos y otros giros comerciales que hoy generan empleo para decenas de familias.

Para Rita, emprender siempre ha significado algo más que generar ingresos: representa la posibilidad de crear oportunidades para otras personas.

Pero fue otra convicción la que terminó acercándola a la política.

Cuando Andrés Manuel López Obrador comenzó a recorrer el país, ella encontró una causa con la que se identificó profundamente.

Creía que México necesitaba un cambio y decidió participar desde la organización, el trabajo territorial y el contacto con la gente.

Nunca imaginó que años después terminaría encabezando Morena en San Luis Potosí.

De hecho, recuerda que cuando López Obrador ganó la Presidencia en 2018 pensó que regresaría de lleno a sus negocios.

La historia tenía otros planes.

Fue invitada a colaborar en las tareas de organización política del movimiento y poco tiempo después asumió responsabilidades cada vez mayores hasta convertirse en presidenta estatal del partido.

Lo que más disfruta de esa responsabilidad no son los eventos públicos ni las reuniones políticas.

Es escuchar; Escuchar a las personas; Escuchar sus preocupaciones,: Escuchar sus necesidades.

“Me gusta mucho servir a la gente. Me gusta escucharla. Me duele el dolor de la gente.”

Por eso insiste en recorrer comunidades, ejidos, colonias y municipios de todo el estado. Está convencida de que la política no puede hacerse detrás de un escritorio.

“La transformación se construye en el territorio, caminando y escuchando.”

Cuando habla de San Luis Potosí, lo hace con esperanza, pero también con realismo.

Reconoce que existen avances importantes, pero también sabe que todavía hay familias que enfrentan rezagos históricos en acceso al agua, educación, salud, infraestructura y oportunidades económicas.

Por eso asegura que el mayor reto es lograr que el bienestar llegue a todos los rincones del estado.

A quienes le preguntan qué la mueve todos los días, responde sin dudar:

“Me mueve el amor por mi tierra, por mi gente y por mi familia.”

La emociona ver a una persona adulta mayor recibir su pensión. A una estudiante continuar sus estudios gracias a una beca. A una madre sacar adelante a sus hijos.

Esas historias son las que le recuerdan por qué decidió dedicar parte de su vida al servicio público.

Y cuando se le pregunta cómo le gustaría ser recordada, la respuesta vuelve a la esencia de quien es.

No habla de cargos. No habla de posiciones. Habla de personas.

“Me gustaría que me recordaran como una mujer que nunca se rindió, que trabajó con honestidad y que hizo todo lo que estuvo en sus manos para ayudar a mejorar la vida de la gente.”

Quizá ahí está la mejor definición de Rita Ozalia Rodríguez.

Una mujer huasteca que conoció las dificultades desde muy joven.

Una madre que transformó el dolor en fortaleza.

Una empresaria que aprendió el valor del esfuerzo.

Y una mujer que encontró en el servicio a los demás una razón para seguir caminando.

Porque, como ella misma suele decir, la política sólo tiene sentido cuando mejora la vida de las personas.

Hoy, esa historia de vida también se refleja en el trabajo que Rita Ozalia Rodríguez ha realizado al frente de Morena en San Luis Potosí. Bajo su liderazgo, el partido ha fortalecido su presencia territorial, ha impulsado una afiliación histórica y ha consolidado estructuras en las cuatro zonas del estado. Las asambleas informativas, los recorridos casa por casa y el contacto directo con las y los potosinos han permitido que Morena deje de ser solamente una fuerza electoral para convertirse en una organización viva, cercana y presente en las comunidades.

Rita Rodríguez explica que este trabajo paciente, constante y profundamente territorial ha fortalecido al movimiento en colonias, ejidos, barrios, comunidades indígenas y municipios donde antes parecía difícil llegar. “Hemos entendido que la política se construye mirando a la gente a los ojos, escuchando sus necesidades y caminando junto al pueblo. Por eso, hoy Morena en San Luis Potosí no sólo se organiza: también sueña, se prepara y trabaja con la convicción de que en 2027 la Transformación puede llegar al Gobierno del Estado”; nos dice.