‘Horizontes perdidos’, un documental que plantea el costo de carrera espacial

‘Horizontes perdidos

¿Cuál es el costo de llegar a Marte?, ¿vale la pena?, en búsqueda de las respuestas, el cineasta canadiense Julien Elie viajó a Boca Chica, Texas, una franja costera enclavada entre el Golfo de México y el Río Bravo, que en los últimos años se ha convertido en uno de los centros de operaciones de SpaceX, una de las empresas de Elon Musk.

A partir de la llegada del empresario, la riqueza natural del poblado se ha venido a pique: los pantanos han sido drenados, las playas cercadas y las casas compradas. Esto y más es lo que vemos en Horizontes perdidos, un documental que nos invita a repensar nuestra relación con la naturaleza.

¿Cómo decides hablar de la investigación espacial y a partir de ahí de nuestra relación con el planeta?

De la manera más sencilla que te puedas imaginar: contemplando al cielo en el campo, cerca de Montreal. Me encanta pensar que las historias o documentales vienen a mí, casi sin buscarlos. Una noche bajo un cielo totalmente oscuro, vi con unos amigos no sé cuantas estrellas, pero también docenas de satélites. Eso me llevó a pensar que los niños de mañana no van a conocer el cielo que tú y yo conocimos cuando éramos jóvenes. Para la gente que vive en las ciudades es imposible ver un cielo totalmente oscuro. La gente me dice que es una película sobre la carrera espacial y sobre la basura de los satélites, en parte es verdad, pero sobre todo creo que el tema de la película realmente es lo que desapareció alrededor de nosotros. Las estrellas, el cielo y los satélites son un pretexto para hablar de eso.

Aunque te suscribes a un espacio muy concreto, un espacio que está en la frontera entre Tamaulipas y Texas.

Fuimos a grabar el lanzamiento del cohete de SpaceX a Playa Bagdad porque cuando hay un lanzamiento en Texas cierran todo, y desde el lado mexicano se puede observar todo muy bien porque está como a dos kilómetros. No hay manera de estar más cerca del lanzamiento de un cohete. En realidad, yo no sabía nada de la carrera espacial, pero después de observar el cielo me puse a investigar cómo puede haber tantos satélites ahora. Así fue como llegué a una fotografía de un periódico francés, del lanzamiento de un cohete en un lugar que parecía un jardín. Me llamó la atención que SpaceX estableciera su base en un pueblo que parece un lugar mágico, precioso, con playas salvajes. Eso me parecía el inicio de una historia, la de un pueblo llamado Boca Chica que está en plena transformación, porque además era una reserva de animales. Boca Chica es como el punto de encuentro entre la destrucción del cielo y la destrucción de nuestro planeta.

¿Cómo conseguiste hacer una película de este tipo sin caer en el extremo de cuestionar el progreso perse?

Justo para evitar eso di voz a muchos científicos. Y son justamente ellos y ellas, quienes dicen que la exploración espacial se hace desde hace mucho, desde que se empezó a mirar el cielo y que hay muchas maneras de explorar el espacio sin ir hasta Marte, que es un proyecto totalmente loco. No digo que no pueda o se vaya a hacer, solo creo que contrario a lo que dice SpaceX, no será en dos años sino en más de 30. La cuestión es si vale la pena meter tanto dinero y destruir al planeta para conseguir ir a Marte; el otro punto que me interesaba son los satélites. Su objetivo es dotar de internet G5 a todo el planeta. ¿Realmente necesitamos que cada espacio de este planeta, sitios salvajes, cimas de montaña tengan internet? Habrá quien diga que sí, en caso de algún accidente, pero ¿en verdad no hay más formas de aportar internet más allá de los satélites? Creo que el tema va más allá del progreso y tiene más que ver con el colonialismo espacial. Ellos quieren conquistar otros mundos, otros planetas, y esta es la primera etapa, su interés tiene más que ver con negocios futuros que con cualquier beneficio para el ser humano.

De hecho, la película plantea una reflexión sobre en manos de quienes está esa carrera espacial.

Exacto, no hay reglas ni gobiernos. Quien tiene los recursos puede lanzar un satélite. Lo que hoy vemos es a un grupo de humanos blancos que hacen lo quieren y a quienes no les importa nada más que sus intereses.

¿Te preocupaba terminar haciendo una película demasiado idealista?

No me interesaba hacer eso, para mí es muy importante contar una historia, eso es lo principal. A partir de ahí busco todos los medios que me aporta el cine para compartir historias. Por ejemplo, el blanco y negro, anteriormente lo use en Corazones negros, donde hablo de la violencia en México; ahora lo uso para reforzar la distopía. Me gusta mucho cuando la gente mira la película como ciencia ficción. El blanco y negro me aportó distancia y me permitió dar una idea de algo que viene de otro mundo. Creo que este tipo de decisiones aportan algo a la narrativa.

¿Qué tanto se redirecciona el guion cuando haces un documental de este tipo?

Esta es la película que más rápido he hecho en mi vida. Fue como una carrera, porque todo el tiempo sentía que las cosas iban a cambiar en Boca Chica, de hecho, creo que ahora la llaman SpaceX City o algo así, porque ahora solo tiene empleados. Prácticamente comencé sin un guion. Al principio era solamente una película sobre un lugar que parece una distopía total. La idea en principio era retratar este mundo, poco a poco entendí el tema de la devastación espacial. Por eso buscamos científicos, astrofísicos y biólogos. Fue una investigación larga y super rápida. Aprendí mucho durante la grabación. Yo no sabía nada de los satélites, no sabía nada de esos millones de desechos en el cielo y de los riesgos que representan para nosotros.

De alguna manera lo que cuentas en la película se puede trasladar a otros escenarios de lo que sucede en el planeta, como el campo, el mundo laboral, etc.

Eso lo descubrí hasta el final, pero me encanta trabajar sobre una narrativa que de pronto te puede aportar nuevas perspectivas sobre otros temas. Me gusta mezclar pistas porque nuestro mundo es muy complejo, por eso creo en el fondo de es una película sobre el imperialismo, el colonialismo y sobra las formas que tenemos los seres humanos de destruir lo que tenemos a nuestro alrededor.