Vietnam duplica sus exportaciones a México entre alertas por triangulación china

Vietnam duplica

En su intento por reducir la dependencia de China, México comienza a replicar un fenómeno visible en Estados Unidos: sustituye una parte de esas compras con mercancías procedentes de otras economías asiáticas. Taiwán protagoniza uno de los avances más acelerados, pero Vietnam también gana terreno como proveedor del mercado mexicano, respaldado por las ventajas arancelarias del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TIPAT).

Durante el primer semestre de 2026, las importaciones mexicanas procedentes de Vietnam alcanzaron 18,405 millones de dólares, un incremento anual de 103%, según cifras del Banco de México. En solo seis meses, el flujo equivalió a 82% de los 22,372 millones de dólares registrados durante todo 2025, cuando las compras marcaron un máximo histórico.

La transformación resulta más visible cuando se amplía el periodo de comparación. En 2010, México importó mercancías vietnamitas por apenas 836 millones de dólares. El avance adquirió fuerza a partir de 2020 y ahora se concentra en productos de mayor contenido tecnológico, como circuitos electrónicos, teléfonos, computadoras y partes de maquinaria.

El aumento revela que Vietnam comienza a ocupar espacios dentro de las cadenas de suministro mexicanas, aunque su presencia avanza principalmente mediante exportaciones, no por la instalación de grandes fábricas.

La inversión vietnamita en México todavía resulta limitada frente al dinamismo comercial. Uno de los casos más visibles es FPT Software, compañía tecnológica que abrió en septiembre de 2023 una oficina y centro de servicios en Guadalajara para atender la demanda de ingeniería de software en América. La empresa anunció entonces que proyectaba ampliar su plantilla local hasta 500 personas en 2025, de acuerdo con información de la propia compañía.

La automotriz VinFast también constituyó una filial mexicana, aunque sus estados financieros indican que permanecía inactiva al cierre de 2025. Su incursión más concreta consiste en un memorando firmado con el Sindicato de Trabajadores del Volante y Similares de Durango para negociar la posible venta de 3,000 automóviles eléctricos y 300 autobuses, según el anuncio de la automotriz.

Por ahora, estos casos no representan una ola de capital vietnamita comparable con el crecimiento de sus ventas. Vietnam avanza en México primero como proveedor y solo de manera incipiente como inversionista.

Ese impulso ya encendió alertas entre industriales mexicanos. Durante las discusiones de 2025 que precedieron al aumento de aranceles para China y otras economías sin tratado comercial, la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) advirtió que Vietnam podría ocupar parte del espacio dejado por esos proveedores.

La sospecha china

La preocupación de la industria mexicana se concentra en las empresas chinas con operaciones en Vietnam. Si un producto solo pasa por ese país, se reetiqueta o recibe un proceso menor antes de llegar a México, no debería considerarse originario del TIPAT.

El riesgo aparece cuando los controles aduaneros no distinguen entre una manufactura legítima y una transformación insuficiente. En ese escenario, Vietnam podría funcionar como una vía para reducir el alcance de los aranceles mexicanos impuestos a China y a otras economías sin acuerdo comercial.

La inquietud no es exclusiva de México. Vietnam también aparece como uno de los principales puntos de riesgo para el ingreso de mercancías chinas a Estados Unidos, según el informe The Great Transshipment Scam, elaborado por la Oficina de Política Comercial y Manufacturera de la Casa Blanca.

El documento sostiene que compañías vinculadas con China utilizan terceros países para reenviar productos al mercado estadounidense y pagar tarifas menores. Las operaciones pueden abarcar desde reempaque y reetiquetado hasta procesos de ensamble limitados que buscan presentar la mercancía con un origen diferente.

La Casa Blanca coloca a Vietnam en el segundo nivel de su red mundial de riesgo, junto con Brasil, Indonesia, Malasia, Tailandia y Turquía. En esta categoría agrupa a economías con volúmenes relevantes de productos presuntamente triangulados, además de una estrecha integración con las cadenas productivas, los proveedores y los sistemas logísticos chinos.

Vietnam cuenta con la escala industrial, los puertos y la infraestructura necesarios para movilizar productos hacia Estados Unidos. Entre las mercancías bajo observación, el informe menciona electrónicos, maquinaria, plásticos, calzado, prendas de vestir y componentes industriales.

Uno de los puntos bajo mayor observación es el corredor industrial de Ciudad Ho Chi Minh, donde el gobierno estadounidense detectó entradas y salidas de aparatos para conexión, conmutación y protección de circuitos. Vietnam también acumula antecedentes en paneles solares: Estados Unidos encontró casos en los que insumos chinos sujetos a cuotas pasaban por procesos finales en Camboya, Malasia, Tailandia y Vietnam antes de ingresar a su mercado.

Mientras crecen las dudas sobre el origen de algunas mercancías, Vietnam busca ampliar su conexión directa con México. El 28 de julio, su Oficina Comercial y el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología organizaron el Seminario de Conexión Empresarial Vietnam-Veracruz.

La consejera comercial vietnamita, Nguyen Thi Trang, destacó que México ya es el segundo socio de Vietnam en América Latina, mientras el país asiático ocupa el primer lugar entre los socios mexicanos dentro de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático. Los dos gobiernos identifican oportunidades en manufactura, alimentos, agroindustria, logística y cadenas de suministro.

El interés en Veracruz no es casual. Su puerto movilizó alrededor de 34 millones de toneladas de mercancías en 2025 y funciona como una de las principales puertas marítimas del Golfo de México. Su conexión con el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec también abre posibilidades para reducir costos y fortalecer las rutas entre Asia, México y la costa este estadounidense.

Vietnam se presenta así como una alternativa para diversificar las compras mexicanas y aprovechar el TIPAT, pero su avance plantea un reto paralelo: México deberá distinguir entre la producción vietnamita legítima y los bienes chinos que solo cambian de ruta o etiqueta. De esa capacidad dependerá que la diversificación no termine por sustituir una dependencia directa de China por otra menos visible.