Trump califica de ‘fraudulentas’ elecciones de Brasil; vicepresidente electo rechaza sus declaraciones
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, consideró este lunes que las elecciones de Brasil, en las que el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva se impuso el domingo al ultraderechista Flávio Bolsonaro, fueron “fraudulentas”, aunque aseguró mantener una buena relación con el mandatario brasileño.
“Tiene una pinta terrible. Me pareció terrible. Quiero decir, no tomé partido, pero parecían otras elecciones fraudulentas”, declaró a la prensa antes de abordar el avión presidencial Air Force One para viajar a Misisipi, donde tiene previsto celebrar un mitin electoral.
“Sinceramente, no tomé partido, pero la imagen que dio es pésima. No apoyé a nadie ni respaldé nada. Pero vi las elecciones y parecían muy, muy corruptas”, agregó el mandatario, quien en 2020 denunció sin pruebas haber sufrido un fraude electoral contra Joe Biden.
Preguntado sobre si espera hacer algo al respecto, Trump respondió “Bueno, yo no gobierno Brasil, gobierno Estados Unidos, Me gusta Lula, nos llevamos bien, pero creo que las elecciones dieron una imagen muy mala”.
Por su parte, el vicepresidente electo de Brasil, Geraldo Alckmin, rechazó las declaraciones de Trump, calificándolas de “totalmente equivocadas” y recordando al mandatario estadounidense que “no se interfiere en la política de otro país”.
“Es una regla básica. En segundo lugar, no hay ningún fundamento para decir eso. De hecho, Brasil es un ejemplo para el mundo. De urna electrónica, de seguridad jurídica”, aseveró Alckmin durante una entrevista concedida a la cadena brasileña Rede Vanguarda. En este sentido, el dirigente del Partido Socialista Brasileño (PSB) defendió la normalidad del proceso democrático. “Ganas las elecciones, pierdes las elecciones, es el pueblo el que decide”, dijo.
Pese a este roce diplomático, Alckmin quiso rebajar la tensión subrayando que, una vez finalizado el proceso electoral, el nuevo Gobierno brasileño continuará “las negociaciones con Estados Unidos para tener un buen acuerdo” comercial. Asimismo, presumió del buen ritmo de las exportaciones del país y de la apertura de nuevos mercados internacionales de la mano de Mercosur.
Lula se impuso el domingo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales y obtuvo un cuarto mandato, al derrotar contra todo pronóstico a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, que había ganado la primera vuelta del 4 de octubre.
Tras conocerse el resultado, Bolsonaro se negó a reconocer la victoria de Lula y anunció que solicitará ante la Justicia la “anulación” de los comicios por la polémica decisión del juez de la Corte Suprema Cristiano Zanin de extender el horario de votación dos horas, hasta las 19.00 hora local,
El presidente brasileño ganó la segunda vuelta electoral con un 52 % de los sufragios, frente al 48 % que obtuvo el hijo mayor del exmandatario ultraderechista Jair Bolsonaro.
En números absolutos, la diferencia entre ambos fue de 4.4 millones de votos. Lula sumó 64.2 millones de papeletas contra las 59.8 millones de su adversario.
El lunes, el partido de Bolsonaro, el ultraderechista Partido Liberal (PL) reconoció la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva. “Reconocemos el resultado presidencial (…) pero entendemos que los cuestionamientos planteados deben ser debidamente esclarecidos”, señaló el presidente del partido, Valdemar Costa Neto, en rueda de prensa.
“Seguiremos acompañado los hechos y buscando respuestas con responsabilidad, transparencia y respeto a las instituciones”, apuntó. “El PL seguirá firme, actuando con independencia y responsabilidad en defensa de la democracia, la libertad y los valores que representamos”, añadió.
En tanto, Flávio Bolsonaro, afirmó que un juez le pidió este lunes entregar su pasaporte por sospechas de que pudiera huir del país. Dijo que recibió la orden judicial a manos de agentes de la Policía Federal, cuando salió de la casa de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), quien está en prisión domiciliaria en Brasilia cumpliendo una condena de 27 años de cárcel por golpe de Estado.
La decisión, según explicó el excandidato en un video difundido en redes sociales, partió del juez del Tribunal Supremo Alexandre de Moraes, quien fue el instructor del juicio contra su padre y quien también dirige dos investigaciones en las que está citado Flávio Bolsonaro.
“Voy a entregar mis pasaportes y voy a defenderme de esta aberración, que es un claro intento de intimidarme. Pero nadie va a callarme”, dijo Bolsonaro.
Según el excandidato, el juez se basó en un comentario de su hermano Eduardo Bolsonaro realizado el pasado 23 de octubre, en el que sugería que debería dejar el país en el caso de perder las elecciones.
“Yo nunca dije eso. ¿Es motivo para quitarme el pasaporte? ¿Esto es justicia? Además, esa decisión fue tomada el domingo por la noche, justo después del anuncio del resultado de las elecciones”, agregó.
El senador no aclaró en qué investigación se enmarca la decisión judicial en su contra, pero la televisión Globonews divulgó la orden, que está bajo secreto de sumario. Según este documento, la orden está vinculada a una investigación por presunto lavado de dinero relacionada con Willer Tomaz, abogado y amigo cercano del senador.
En la orden judicial, además de la entrega de los pasaportes, se prohíbe a Flávio mantener contactos directos o indirectos con Willer Tomaz. La semana pasada, el juez De Moraes ordenó el bloqueo preventivo de 6,000 millones de reales (unos 1,110 millones de dólares) de Tomaz y levantó el secreto bancario y fiscal del abogado.
Al margen de estas pesquisas, el Tribunal Supremo abrió otra investigación contra Flávio Bolsonaro por la presunta financiación ilegal de la película biográfica sobre su padre, llamada “Dark Horse”.
La victoria de Lula supone un revés para los planes de Trump de extender la influencia de Washington en Latinoamérica mediante gobiernos de derecha alineados con su agenda.
Aunque Trump no respaldó abiertamente a Flávio Bolsonaro, sí le dedicó gestos como recibirlo en mayo en el Despacho Oval, un honor poco habitual para un senador extranjero.
Desde su regreso al poder, Trump ha aumentado la presión sobre el Gobierno de Lula e impuso el año pasado elevados aranceles a Brasil en respuesta al proceso judicial contra Jair Bolsonaro, aliado del republicano durante su primer mandato, que fue condenado por intentar dar un golpe de Estado.
