SpaceX pospone el esperado lanzamiento de su cohete Starship
SpaceX pospuso el jueves el lanzamiento de la última versión de su gigantesco cohete Starship para un vuelo de prueba muy esperado, antes de la salida a Bolsa de la empresa aeroespacial de Elon Musk.
La compañía buscará el viernes el despegue de la tercera generación del Starship, dijo el portavoz Dan Huot en la transmisión en vivo del lanzamiento.
Tras varias interrupciones y reinicios de la cuenta regresiva, Huot dijo que los ingenieros no iban a poder resolver a tiempo los problemas de último minuto para despegar el jueves.
Musk explicó rápidamente en X que “el pasador hidráulico que mantiene el brazo de la torre en su sitio no se retrajo”.
“Si eso puede solucionarse esta noche”, la empresa realizará otro intento el viernes a las 17H30 hora local, añadió.
El frustrado intento en la plataforma de lanzamiento del sur de Texas se produce un día después de que SpaceX presentara ante los reguladores financieros de Estados Unidos su solicitud para salir a bolsa, probablemente en junio, en lo que se espera que sea una oferta pública inicial (IPO por sus siglas en inglés) récord.
Será el vuelo numero 12 de Starship, siete meses después de su último lanzamiento.
Con sus 124 metros de altura, el modelo actual de Starship es un poco más grande que el anterior y la empresa tiene especial interés en demostrar las mejoras realizadas.
Prueba de 65 minutos
SpaceX ha declarado que no intentará recuperar el propulsor del cohete, una maniobra espectacular que ya ha realizado en el pasado. En vez de eso, dejará que la primera etapa caiga en las aguas del golfo de México.
La etapa superior del cohete debe desplegar una carga útil de 20 satélites ficticios y dos “satélites Starlink especialmente modificados” equipados con cámaras, que analizarán el escudo térmico de la nave.
La misión de prueba debe durar unos 65 minutos después del despegue. Durante ese lapso, la etapa superior debe seguir una trayectoria suborbital antes de amerizar en el océano Índico.
Las misiones más recientes de Starship han concluido con éxito.
Pero pruebas anteriores terminaron en explosiones, incluso dos veces sobre el Caribe y una vez después de alcanzar el espacio. En junio de 2025, la etapa superior explotó durante una prueba en tierra.
Apuestas enormes
Este vuelo de prueba llega en un momento crucial para SpaceX: Musk prepara su sonada salida a Bolsa, anunciada para mediados de junio, y una versión modificada del cohete Starship debe servir en última instancia como alunizador para la NASA.
El programa Artemis de la agencia espacial estadounidense planea enviar astronautas a la Luna en 2028, antes de que lo haga China, que también aspira a enviar una misión tripulada antes de 2030.
Pero dados los retrasos acumulados por el sector privado, el gobierno de Donald Trump teme cada vez más que Estados Unidos no logre vencer esta carrera espacial.
Para el físico Scott Hubbard, las apuestas del lanzamiento son “enormes”.
“El gobierno tomó la decisión de aliarse con actores privados para traer de vuelta a humanos (a la Luna), y ahora estas personas tienen que estar a la altura”, dijo a la AFP el exdirector del centro de investigación Ames de la NASA.
“Hay mucho en juego”, dijo el experto, actualmente en la Universidad de Stanford.
Antoine Grenier, responsable del sector espacial en la consultora Analysys Mason, señaló que “si el lanzamiento se realiza sin contratiempos, realmente abrirá el camino a más infraestructura espacial y contratos lunares”.
Además de SpaceX, su competidor Blue Origin, propiedad de Jeff Bezos, también busca desarrollar un alunizador. Ambas compañías han reorientado su estrategia para dar prioridad a las misiones lunares.
La NASA aspira a probar en 2027 un encuentro en órbita entre la nave espacial y uno o dos módulos lunares, y llevar a cabo un alunizaje tripulado antes de finales de 2028.
Pero los expertos del sector se muestran escépticos respecto a la capacidad de ambas empresas para alcanzar estos objetivos a tiempo.
Uno de los principales obstáculos es demostrar la capacidad de repostar propelente superenfriado en órbita, una etapa esencial para proporcionar energía a los motores de un cohete pero que nunca ha sido probada para misiones de larga duración.
“Esperemos que lo consigan”, dijo Hubbard, “pero es un gran desafío de ingeniería”.
