“Las líneas de reflexión que circularon por Era formaron a distintas generaciones del pensamiento de izquierda”: Carlos Illades

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Carlos Illades como decenas de lectores, encontraron en Editorial Era una ventana para una literatura innovadora y un pensamiento vanguardista. El historiador recuerda que gracias al sello que en las últimas horas ha anunciado que reduce al máximo sus operaciones, se acercó a la obra de José Revueltas, Enrique Semo, Enrique Florescano, Arnaldo Córdova, Pablo González Casanova, Louis Althusser y Ernest Mandel.

Autor de El primer socialismo en México, originalmente publicado precisamente por Era y recién reeditado por Siglo XXI, Illades lamenta lo que ha ocurrido con la firma que en 1960 crearon Neus Espresate, Vicente Rojo y José Azorín. En entrevista advierte que uno de los catálogos más importantes de la industria editorial nacional está en peligro y sugiere, que el sello podría volver a sus orígenes y convocar a la sociedad para refundarse y reconstituirse.

Ediciones Era surgió en un momento donde había pocas editoriales independientes en el país. ¿Cuál es la importancia o el legado de Era en el medio editorial mexicano?

Era es muy importante a nivel latinoamericano y de la cultura mexicana. Se forma en 1960, cuando prácticamente no había editoriales independientes en México. Es parte de un movimiento al que en 1965 se suma Siglo XXI y la editorial Nuestro Tiempo, entre otras. Estas editoriales tienen mucho que ver con la promoción del cambio cultural que hubo en México en aquellos años. Era fue central por varios motivos: en su catálogo están publicadas varias obras de Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska y José Emilio Pacheco, quienes fueron su caballo de batalla, aunque además publicaron a Carlos Fuentes y Octavio Paz, entre muchos otros. Promovió también, el pensamiento de la izquierda y concretamente de la Nueva Izquierda que estaba vinculada con los movimientos estudiantiles y contra el armamentismo; publicó textos de los pensadores marxistas. Fue la primera editorial en México en publicar Los cuadernos de la cárcel, de Antonio Gramsci; editó las obras completas de José Revueltas, títulos de Bolívar Echeverría, Enrique Semo, Ruy Mauro Marina, y teóricos europeos como Ernest Mandel o Isaac Deutscher. Con una perspectiva más latinoamericana dio cabida a los trabajos de Pablo González Casanova. Es decir, ha tenido una trascendencia tanto por la literatura como por promover el pensamiento de izquierda de vanguardia. A nivel formal, los diseños de Vicente Rojo modernizaron la estética de sus libros.

Digamos que era una editorial comprometida con su momento político…

Sí, al punto de que en 1974, crea una revista teórico política llamada Cuadernos Políticos que desde ese año hasta la caída del Muro de Berlín existió y me atrevería a decir que fue la revista de la izquierda latinoamericana más importante en ese periodo.

¿Esta vocación de izquierda cambió con el tiempo y de qué manera?

Me parece que la fue perdiendo en el recambio generacional. Mientras estuvo Neus Espresate al frente de la editorial se mantuvo, pero cuando ella se retira, creo en 2009, la editorial empieza a abandonar los nichos que había ganado dentro del pensamiento de izquierda y la problemática social. Recordemos títulos como Los indios de México, de Fernando Benítez o la Historia del Cine Mexicano, de Emilio García Riera. A la salida de Neus Espresate se concentra más en la literatura y en la última etapa sobre todo en la poesía. Creo que eso la debilitó, aunque esa no es la única razón de sus problemas posteriores. En los últimos quince años el pensamiento de izquierda tuvo un nuevo renacer por medio de nuevos marxismos, pero esa nueva corriente, salvo autores como Bolívar Echevarría y Adolfo Gilly, ya no tuvo espacio en Era y se fue a sellos como Siglo XXI o Akal.

Pensando que Era tenía una vocación de izquierda, en una época donde el PRI era el partido gobernante, ¿qué relación tuvo con el poder?

No conozco casos de censura por parte del poder hacia la editorial, pero no dudo que los haya habido. Era siempre se mantuvo firme incluso a principios del siglo XXI. Dedicaron varios volúmenes a los documentos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Mantuvo una postura más afín a la izquierda, pero sin demeritar la calidad conceptual y estilística de sus libros.

En su opinión, ¿la salida de Neus Espresate marca el inicio de las bajas ventas que informa la editorial en el comunicado que se filtró en los medios?

Es un aspecto, no creo que sea la única explicación. Desde luego que se perdió a un público, pero también me parece que las editoriales pequeñas o medianas se vieron bastante perjudicadas con la expansión de los grandes monopolios editoriales como Planeta o Random House. Otra razón importante, y eso lo dice la propia editorial, es que con la pandemia se cayeron las ventas. Creo que esto se combinó con que los espacios que privilegió la editorial no eran los que ayudaban a vender más libros.

Es paradójico que la crisis de esta editorial que nace con vocación de izquierda, se de cuando gobierna la izquierda.

Sí, y por otro lado sin la respuesta intelectual de las izquierdas críticas. Es decir, la vocación crítica que mostró Era se dio cuando gobernaba el PRI, un libro muy importante en este sentido es La democracia en México, de Pablo González Casanova que por cierto llegó a Era porque el Fondo de Cultura Económica no lo quiso publicar. Era fue un espacio para pensadores, en ese momento jóvenes, con perspectivas distintas. Es verdad que el espacio a una izquierda socialista y crítica ya no estuvo en el siglo XXI para analizar al régimen actual desde una perspectiva de izquierda. Un ejemplo relevante del siglo pasado es la trilogía de Arnaldo Córdova acerca del sistema político mexicano. Todo eso ya no lo hubo para el siglo XXI.

Entre las reacciones que hemos leído con relación al futuro de Era, se pide una posible intervención del gobierno para evitar su cierre.

Sería deseable, pero lo veo difícil. Lo que sí creo posible y sería importante, es que convocaran a la sociedad para recuperar a la editorial, así comenzó Siglo XXI. Cuando a Orfila lo despiden del Fondo de Cultura Económica convoca a gente con poder dentro del campo intelectual para formar una sociedad por accionesr. Era surge en condiciones muy precarias, Neus Espresate y Vicente Rojo, le piden a Tomás Espresate, padre de Neus y dueño de la Imprenta Madero, que les preste la imprenta para editar libros. Era se formó en condiciones precarias y creo que podría intentar una convocatoria amplia para reconstituirse, eso sería muy importante por todo el bagaje que tiene. Era es de alguna manera parte de la historia de un país. El riesgo no es solo que Era deje de publicar sino de que se pierda un acervo que es muy importante. Por supuesto creo que el gobierno debería tener una actitud receptiva al problema. Era ayudó a difundir el pensamiento de izquierda, entonces también se trata de rescatar una parte de esas corrientes. Creo que dentro de la izquierda hay una deuda moral. No hay duda de que las líneas de reflexión que circularon por Era crearon una cultura o manera de pensar dentro de la izquierda que formó a distintas generaciones, en esa medida es parte del patrimonio de la izquierda.

¿El Fondo de Cultura Económica ha intentado llenar el hueco que dejó Era?

Publican algunas cosas, han reeditado como Escucha, yanqui, de Wright Mills, pero no propiamente tiene una línea editorial. El hueco que dejó Era se desplazó más a Siglo XXI y editorial a Akal.

Otra posibilidad es que alguno de los grandes grupos termine adquiriendo al sello.

Eso puede acabar sucediendo, así le pasó a Joaquín Mortiz. No he leído nada en ese sentido, pero tampoco lo descarto porque el catálogo de Era es muy valioso.