En su gran noche, Raphael reconquista a sus seguidores mexicanos en el Auditorio Nacional

En su gran noche

Fue una gran noche para Raphael y para esa multitud que lo ha acompañado durante décadas, obnubilada aún por el hechizo de su presencia y el prodigio de una voz con la que el tiempo ha sido benevolente.

El eterno Divo de Linares, en su negro atuendo que es un sello personal, regresó anoche al Auditorio Nacional como parte del Raphaelísimo Tour 2026. La expectación era palpable. ¿En qué condiciones vendría? Son 82 años a cuestas y más de medio siglo de carrera.

La incógnita se despejo cuando, a las 8:35 de la noche, el oriundo de Jaén apareció en el escenario con garbo y pasos medidos, como torero partiendo plaza. Entre ovaciones frenéticas que nunca cesaron, dio cuenta de La noche, el primero de 27 temas.

La declaración de principios llegó pronto, con el segundo: Yo sigo siendo aquel sonó potente y firme, por si alguien albergaba dudas. «¡Yo sigo siendo aquel, el mismo, el de siempre!», enfatizó ante los alaridos de esos que prácticamente llenaron el coloso de Reforma. que lo aplaudieron a rabiar, que corearon su nombre infinidad de ocasiones y lo acompañaron a grito pelón en varias canciones.

Con las tablas de un sabio actor, el oriundo de Jaén se apoderó del escenario desde el principio. No fue necesario ese histrionismo exacerbado que en otrora lo distinguiera ni interactuar con el público más allá de los agradecimientos con pequeñas reverencias.

La velada fue una sucesión de éxitos como Cierro mis ojos y Digan lo que digan, y la audiencia se desgañitó al reconocer esos temas que son parte de su sangre y paisaje emocional. Mi gran noche se convirtió en un grito de guerra coreado por esa festiva marea humana.

Hubo instantes de remanso, como con Amo y Si no estuvieras tú, acompañados por piano y violín, ante un silencio sepulcral. Raphael suple con oficio los momentos en que la voz se aquieta, pero también se crece al desafío: Los hombres lloran detonó de nuevo el frenesí.

Pero el momento climático llegó con Cuando tú no estás, otro icono de su repertorio que detonó la ovación más honda de la velada. El propio Raphael aplaudió su faena vocal.

El andaluz tomó la palabra por primera y única vez para agradecer a México y presentar La llorona, que el público coreó de forma angelical. El concierto recobró brío con Estar enamorado y En carne viva, mientras las luces de los teléfonos móviles iluminaban la sala como luciérnagas.

Entre los asistentes, Rosario Valadez, de 75 años, confesaba: «Es mi primera vez, un sueño. A lo mejor es la última oportunidad de disfrutarlo». Como ella, muchos de los ahí reunidos pertenecían a la «juventud acumulada» y llevaban décadas esperando este instante.

Tras poco más de hora y media, Raphael cerró con Escándalo, precedida de Yo soy aquel y una serie de antiguas fotografías personales proyectadas en las pantallas. «Y estoy aquí, señores, un año más», espetó.

Si algo quedó claro en esta gran noche es que hay Raphael para rato. Su próxima presentación en este recinto será el 18 de abril, a las 20 horas.