Colombia define a su próximo presidente en la elección más polarizada de su historia reciente

Colombia define

Colombia llega este domingo a la fase decisiva de sus elecciones presidenciales tras una campaña marcada por el triunfo en primera vuelta del aspirante Abelardo de la Espriella frente al oficialista Iván Cepeda, y diversas polémicas, como la discusión sobre la injerencia de Estados Unidos, el uso político de la camiseta de la selección de fútbol, o el protagonismo del presidente Gustavo Petro.

Todas las encuestas dan como ganador a la fórmula presidencial del movimiento Defensores de la Patria que encabeza De la Espriella, el autoproclamado ‘outsider’ de la política colombiana, a quien durante la campaña le volvieron a recordar sus supuestos vínculos con los grupos paramilitares.

El ultraderechista, que a principios de año apenas alcanzaba el 20% de la intención de voto, ronda para este domingo el 50%, situándose en el mejor de sus escenarios casi ocho puntos porcentuales por encima de Cepeda, que rondaría el 44% de los apoyos, según los sondeos, mientras que el voto en blanco supera el 6%.

Los 41 millones de colombianos registrados para votar vuelven a decidir entre dos modelos de país diametralmente opuestos y en medio de una más que clara polarización a tenor de los resultados de la primera vuelta de mayo, en la que De la Espriella superó por 660,000 votos a Cepeda, con más de 406,000 boletas en blanco, otras 245,000 nulas y una abstención de 17 millones de personas.

A diferencia de lo que ocurre en otros lugares, en Colombia los abstencionistas suelen tender al centro y es ahí hacia donde ha discurrido Cepeda moderando el tono y tejiendo alianzas con la excandidata Claudia López, o modificando su programa, descartando incluso sus aspiraciones de reformar la Constitución.

De la Espriella por su parte cuenta con el respaldo de otros candidatos conservadores, como Paloma Valencia, tercera en primera vuelta, así como del padrino político de esta, el expresidente Álvaro Uribe. Pero sin duda el apoyo más mediático es el del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien hasta en dos ocasiones expresó su predilección por el ‘Tigre’, como se hace llamar.

El regreso de Trump a la Casa Blanca significó también la vuelta a una mayor injerencia de Washington en los últimos procesos electorales de la región sudamericana, caso de Bolivia, o sin ningún tipo de tapujos en Honduras o Colombia.

Trump se deshizo en halagos hacia De la Espriella y sugirió que las buenas relaciones entre ambos países dependerán de si sale vencedor. Por su parte, el candidato colombiano ya dejó claro que comparte las políticas de Washington para combatir el narcotráfico y el crimen organizado.

Sin embargo, al presidente colombiano Gustavo Petro también se le ha reprochado su participación durante la campaña, contraviniendo así el principio de independencia que se le presupone al jefe de Estado, hasta el punto que un juez ordenó que se abstuviera de hacerlo tras aceptar una tutela presentada por la ciudadanía.

Petro también fue cuestionado por poner en duda vehementemente el resultado de la primera vuelta y sugerir la posibilidad de que se cometiera fraude. Unas teorías que su heredero político no respaldó.

En Colombia, con la salvedad del Mundial de Qatar de 2022 que se celebró a finales de ese año por razones climáticas, la mayor cita futbolística del planeta coincide con las elecciones presidenciales. Una coincidencia histórica que suele servir para relajar los ánimos y aunar a la ciudadanía tras una campaña electoral que suele ser sumamente divergente, como la actual.

Sin embargo, no se recuerda ninguna otra en la que haya irrumpido de manera tan disruptiva la camiseta del combinado nacional de fútbol, con el oficialismo advirtiendo de que De la Espriella pretende “robar” un símbolo que representa a todos los colombianos, en un momento además en el que el equipo se encuentra disputando el Mundial en tierras norteamericanas.

La Justicia colombiana instó a De la Espriella y a su equipo a dejar de utilizar estos símbolos durante la campaña, algo que desoyeron, después de una queja en la que se denunciaba que con ello se asociaban estos distintivos nacionales a una candidatura en particular. Finalmente, otro fallo tumbó esta prohibición.

El candidato de la ultraderecha no ha escatimado tampoco en utilizar imágenes de las Fuerzas Armadas, a las que instó en varias ocasiones a cumplir con su labor en caso de que el oficialismo no acepte su triunfo.

La camiseta se sitúa así en el centro del debate político, mientras Colombia transita por una importante crisis sanitaria, con la histórica gestión de empresas privadas como intermediarias de los servicios de salud en entredicho y la reforma de Petro archivada tras más de un año de desacuerdos en el Congreso, pero también de seguridad, pues sigue siendo uno de los países más violentos de la región.

Amenazas de seguridad

La defensora del pueblo de Colombia, Iris Martín, informó que el Sistema de Alertas Tempranas registró hasta 40 amenazas perpetradas por disidencias de las FARC en vísperas de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

El país llega este domingo a los comicios más polarizados de su historia reciente bajo la sombra de la coacción en varios territorios, donde las autoridades denunciaron “presiones y proselitismo armado” por parte de grupos terroristas.

Martín matizó, en declaraciones a RCN Noticias, que el fenómeno “no es generalizado”, aunque sí advirtió que ejerce una “fuerte presión” sobre el electorado.

“Esto fue objeto de monitoreo por el Sistema de Alertas Tempranas (…) Nosotros hicimos un llamado al Frente 33 y al ELN a que cesen esta guerra que está generando mucho dolor (…) el uso de drones, en las minas, los explosivos, los combates, el desplazamiento permanente y el homicidio de líderes sociales tienen al Catatumbo en crisis”, matizó la funcionaria.

Para hacer frente a estas amenazas, el Gobierno colombiano anunció un esquema de incentivos económicos orientado a prevenir irregularidades y atentados durante la jornada electoral.

El Ejecutivo ofrecerá hasta 50 millones de pesos colombianos (243 mil pesos mexicanos, aproximadamente) por información que permita capturar a responsables de delitos electorales, hasta 200 millones (alrededor de un millón de pesos mexicanos) por datos que ayuden a frustrar posibles acciones terroristas y 1,000 millones (unos cinco millones de pesos mexicanos) por información que garantice la protección y seguridad de los candidatos presidenciales.

Por su parte, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, señaló a la cadena Caracol Radio que los principales riesgos detectados apuntan a la “corrupción al sufragante y a intentos de alterar el orden de la votación”.

Asimismo, confirmó el despliegue extraordinario de 408,000 miembros de las fuerzas de seguridad en todo el territorio nacional.

El fiscal general de Colombia, Gregorio Eljach, llamó a la tranquilidad a pocas horas de que se instale la segunda vuelta electoral que escogerá al nuevo presidente del país.

Como jefe del Ministerio Público, Eljach manifestó que su estrategia de ‘Paz Electoral’ sirvió para garantizar un clima de confianza en la ciudadanía.

“Hoy me dirijo a ustedes para decirles que la Paz Electoral vino logrando sus objetivos. Hace 357 días emprendimos una alianza con la Contraloría y Registraduría, y también con los estamentos más importantes de la sociedad, lo que devolvió la confianza a los colombianos en su democracia”, argumentó Eljach en una rueda de prensa.

A su vez, Eljach quiso quitar gravedad al asunto sobre la peligrosidad de estas elecciones y resaltó que “podemos decirles a toda Colombia y a la comunidad internacional que están dadas las condiciones para que vivamos una jornada democrática, segura, transparente, ejemplar en completa paz”.

Polémica política

En el plano político, la excandidata presidencial Claudia López desató la polémica el sábado tras publicar un estudio de intención de voto para respaldar al candidato oficialista, Iván Cepeda, vulnerando de esta manera la ley electoral.

La exalcaldesa de Bogotá difundió en sus redes sociales dos imágenes de una encuesta de intención de voto correspondientes al 5 y al 20 de junio, con el fin de movilizar el voto hacia Cepeda en su disputa contra el candidato ultraderechista, Abelardo de la Espriella.

“En el tracking de Atlas Intel de la campaña de Abelardo de la Espriella, el 5 de junio superaba por 16 puntos a Iván. Hoy, 20 de junio, le lleva solo 5 puntos. ¡Eso quiere decir que la calle está empatada!”, publicó López en sus redes sociales.

No obstante, según la nueva Ley de Encuestas, la difusión de cualquier sondeo está estrictamente prohibida desde el pasado domingo 14 de junio, ocho días antes de la cita con las urnas.

Sea quien sea el próximo presidente deberá llevar sus promesas electorales a un Congreso donde el ahora oficialista Pacto Histórico es la mayor fuerza política en ambas cámaras, seguido de Centro Democrático, lo que vaticina una importante polarización, en la que otras formaciones clásicas, como liberales y conservadores serán decisivos para conformar mayorías y posibles coaliciones de gobierno.