Bono a 10 años en México sube a 9.45% por riesgo global

Bono a 10 años

Los rendimientos de los bonos gubernamentales mexicanos de largo plazo registraron un repunte significativo en lo que va de 2026, en un entorno de elevada volatilidad global detonada por el conflicto entre Estados Unidos e Irán y sus efectos sobre los precios de la energía.

La tasa del bono a 10 años inició el año en 8.95%, descendió a un mínimo de 8.73% en la primera semana de enero, pero rápidamente superó el umbral de 9% ante el deterioro del entorno geopolítico. El movimiento se intensificó en marzo, cuando el rendimiento alcanzó un máximo de 9.45%, uno de los niveles más altos del año.

El mercado exige más prima por riesgo

El repunte en las tasas largas ocurre pese a que el Banco de México inició un ciclo de recortes en su tasa de referencia, lo que refleja un desacople entre la política monetaria y la curva de largo plazo. Los especialistas coinciden en que este fenómeno responde a factores globales.

“La parte larga de la curva no depende únicamente de la política monetaria local, sino de factores globales y primas de riesgo”, explicó Yazmín Matus, subdirectora de Mercados de Deuda en Valmex.

Desde la óptica de Franklin Templeton, el ajuste también responde a un aumento en la prima por plazo. “El repunte del MBono a 20 años responde principalmente a un aumento en la prima por plazo”, señaló Ramsé Gutiérrez VP y codirector de Inversiones en Franklin Templeton, al advertir que el mercado está incorporando mayores riesgos inflacionarios, tal como lo comunicó el Banco de México en su última decisión de política monetaria, además de los factores externos.

Entre los factores clave destacan el encarecimiento del petróleo por tensiones en Medio Oriente (incluyendo riesgos sobre el Estrecho de Hormuz) y el alza en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, que eleva el costo de oportunidad para invertir en mercados emergentes.

Marzo, el mes de la guerra y la volatilidad

Tras una relativa estabilidad en febrero, con tasas cercanas a 8.73%, el mercado cambió de tendencia en marzo. En pocos días, el rendimiento subió de 8.79% a 9.45%, impulsado por un recrudecimiento de las tensiones geopolíticas y un entorno de mayor aversión al riesgo. Este ajuste refleja que los inversionistas exigen una mayor compensación para mantener posiciones de largo plazo, ante la incertidumbre sobre inflación futura, crecimiento y condiciones financieras globales.

El aumento en tasas ha elevado el riesgo para inversionistas con exposición a deuda de largo plazo. “La duración larga amplifica los movimientos: un ajuste relativamente pequeño en tasas se traduce en pérdidas de capital relevantes”, advirtió Franklin Templeton. En este contexto, los portafolios enfrentan un mayor riesgo de pérdidas por valuación (mark-to-market), incluso cuando el riesgo de impago se mantiene bajo. El atractivo del carry persiste, pero en el corto plazo queda opacado por la volatilidad.

Aun así, los niveles actuales de tasas comienzan a abrir oportunidades. “Las tasas largas incorporan una prima considerable, por lo que para inversionistas con horizonte largo pueden empezar a verse como oportunidades graduales”, añadió la firma.

Hacia abril, los rendimientos se han estabilizado en niveles cercanos a 9.03%, todavía por encima de los mínimos del año, lo que sugiere que el mercado sigue incorporando una prima de riesgo elevada.

«Un shock energético afecta tanto a las expectativas de inflación como al balance fiscal que en el caso mexicano tendrá cierta holgura para amortiguar el alza de energéticos por cierto tiempo, por lo que el atractivo de deuda ligada a la inflación se vuelve más atractiva», señaló Gutiérrez sobre cómo podrían reaccionar los inversionistas.

Y agrega que los instrumentos de tasa flotante y corto plazo ofrecen hoy una combinación menos volátil; sin embargo, implica asumir pérdidas en un entorno de alta volatilidad.