Acereras de EU redoblan la presión a Trump por los aranceles ante un posible acuerdo con México

Acereras de EU

La posibilidad de que México consiga una reducción de los aranceles estadounidenses al acero enfrenta una nueva resistencia. Las principales organizaciones de productores de Estados Unidos pidieron al presidente Donald Trump mantener sin cambios las tarifas de la Sección 232, justo cuando el gobierno mexicano acelera las negociaciones para alcanzar un acuerdo comercial antes de que termine el año.

En una carta enviada a Trump, cinco asociaciones que aseguran representar a la mayor parte de la producción siderúrgica estadounidense y a cientos de miles de trabajadores exhortaron al mandatario a “mantenerse firme” ante cualquier intento de debilitar los aranceles al acero y sus derivados.

La petición fue firmada por la Steel Manufacturers Association, el American Iron and Steel Institute, la American Line Pipe Producers Association, la Specialty Steel Industry of North America y el American Institute of Steel Construction.

“Debilitar los aranceles ahora pondría en riesgo ese progreso y amenazaría los empleos estadounidenses y los beneficios económicos y de seguridad nacional que la política fue diseñada para proteger”, señala el documento.

México busca reducción a aranceles en acero

La presión de las acereras aparece en un momento decisivo para México. El gobierno de Claudia Sheinbaum busca que Washington reduzca los aranceles de 50% al acero y aluminio, además de las tarifas aplicables a automóviles y autopartes.

Sheinbaum aseguró que su gobierno hace todo lo posible para alcanzar pronto un acuerdo con Estados Unidos, después de una conversación con Trump que calificó como positiva.

Aunque no existe una fecha límite formal, funcionarios de ambos países ven posibilidades de cerrar un entendimiento antes de que concluya 2026. El escenario más ambicioso sería alcanzarlo antes de las elecciones intermedias estadounidenses del 3 de noviembre.

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha viajado de forma recurrente a Washington para negociar los temas pendientes . México busca colocar la reducción de los aranceles al acero, aluminio y sector automotriz dentro de un acuerdo más amplio relacionado con la revisión del T-MEC.

La apuesta mexicana puede incluir un sistema de cupos: determinado volumen de acero entraría a Estados Unidos sin arancel o con una tasa menor, mientras las exportaciones que rebasen ese límite pagarían la tarifa completa.

México sostiene que el gravamen carece de justificación dentro de una región comercial integrada. También argumenta que Estados Unidos mantiene un superávit en su comercio siderúrgico con México, por lo que los envíos mexicanos no representan el desequilibrio que Washington atribuye a otros proveedores.

El golpe de los aranceles a las exportaciones de México

La presión estadounidense coincide con una pérdida de fuerza de las exportaciones mexicanas del sector. Durante 2025, las ventas al exterior de fundición, hierro y acero, junto con sus manufacturas, sumaron 11,966 millones de dólares, una caída de 10.6% frente a los 13,383 millones registrados en 2024, de acuerdo con cifras de Banco de México.

La disminución representó una pérdida de aproximadamente 1,417 millones de dólares en exportaciones durante un año.

El deterioro continuó durante los primeros siete meses de 2026. Entre enero y julio, los envíos de ambos rubros alcanzaron 6,656 millones de dólares, 7.1% menos que los 7,164 millones registrados en el mismo periodo de 2025. Esto equivale a una reducción adicional de aproximadamente 508 millones de dólares.

Las exportaciones de fundición, hierro y acero se desplomaron 29.4%, al pasar de 1,988 a 1,403 millones de dólares. En contraste, las ventas de manufacturas de fundición de hierro o acero crecieron 1.5%, hasta 5,252 millones, pero este avance no compensó el retroceso del primer rubro.

Acereras de EU exigen mantener aranceles

La industria estadounidense presenta una lectura distinta. En su carta, las organizaciones afirman que los aranceles han impulsado 47,000 millones de dólares en inversiones anunciadas o en proceso, creado miles de empleos y ampliado la producción interna.

A su juicio, la certidumbre ofrecida por la Sección 232 permitió construir nuevas plantas y aumentar la capacidad instalada. Reducir las tarifas pondría en riesgo los proyectos comprometidos y podría provocar un nuevo aumento de las importaciones.

“El resultado habla por sí mismo. La producción nacional está aumentando, la inversión de capital se encuentra en niveles históricos y la industria está posicionada para competir a largo plazo”, sostienen.

El mensaje busca cerrar el espacio para que Trump conceda excepciones a sus socios comerciales. México puede argumentar que forma parte de una cadena norteamericana y que no representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, pero cualquier trato preferencial enfrenta la oposición de productores que quieren conservar la protección para todos los países.

Los aranceles al acero y al aluminio se aplicaron inicialmente a una tasa de 25% en marzo de 2025 y aumentaron a 50% el 4 de junio de ese año. La medida alcanzó a México y Canadá pese a que ambos forman parte del T-MEC.

Trump presume inversión

Trump sumó este lunes un nuevo argumento a favor de su política siderúrgica. El mandatario anunció el proyecto de Mesabi Metallics para invertir 15,000 millones de dólares en una planta de acero en Iowa, que la Casa Blanca presenta como la mayor de su tipo en la historia de Estados Unidos.

La instalación comenzaría a producir en 2030 y tendría una capacidad inicial de 7.5 millones de toneladas de acero al año. Ampliaciones posteriores podrían elevarla hasta aproximadamente 10 millones de toneladas anuales. El proyecto promete crear 1,750 empleos permanentes en Iowa.

Mesabi Metallics, una compañía con sede en Minnesota respaldada por el conglomerado indio Essar Group, también destinó alrededor de 2,500 millones de dólares a una mina de hierro y una planta de pellets en ese estado. La combinación de ambos proyectos permitiría integrar en Estados Unidos la cadena desde la extracción del mineral hasta la producción de acero.

El anuncio refuerza la narrativa de Trump y de la industria estadounidense de que los aranceles atraen inversiones y recuperan capacidad manufacturera. También complica la posición mexicana, pues la Casa Blanca puede presentar el proyecto como una consecuencia de la protección comercial que México quiere flexibilizar.

Sin embargo, la planta aún es un proyecto: su primera producción se prevé para 2030. Para las empresas mexicanas, el arancel de 50% ya está vigente y coincide con una caída de sus ventas externas.

Una ventana corta

La negociación ocurre mientras Estados Unidos y México tratan de resolver algunos conflictos antes de entrar a una discusión más prolongada sobre el tratado comercial.

Washington quiere reglas de origen más estrictas, menor presencia de insumos asiáticos en las cadenas regionales y compromisos mexicanos en seguridad fronteriza, energía y el tratado de aguas. México busca preservar el acceso preferencial al mercado estadounidense y retirar los aranceles sectoriales que quedaron fuera de la protección efectiva del T-MEC.

El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, ha planteado la posibilidad de alcanzar acuerdos provisionales con México y Canadá antes de terminar 2026, mientras los cambios más complejos se negocian durante 2027.

Esto abre una ventana para resolver las tarifas del acero, aunque la carta de los productores y el anuncio de la planta en Iowa muestran que cualquier concesión tendrá costos políticos internos para Trump.

La Casa Blanca tendría que elegir entre mantener intacta una política que ahora presenta como motor de una inversión siderúrgica o conceder un trato distinto a México a cambio de compromisos en otros frentes.