Trump cambia su ofensiva comercial y México gana margen

Trump cambia

El intento de Donald Trump por gobernar el comercio global mediante poderes de emergencia terminó en la Corte Suprema de Estados Unidos. Aunque el fallo no frenó su política arancelaria, sí lo orilló a cambiar de estrategia. En ese reajuste, México queda mejor posicionado que la mayoría de los socios comerciales estadounidenses.

Lejos de retirar su ofensiva, Trump activó de inmediato un nuevo arancel global bajo la Sección 122 de la Trade Act de 1974 y elevó la tasa general a 15%.

El T-MEC vuelve a marcar la diferencia

El rediseño arancelario coloca a México en una posición distinta frente al resto del mundo. Según la Secretaría de Economía, cerca del 85% de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos cumple con las reglas de origen del T-MEC y mantiene un arancel de cero.

El nuevo impuesto global impacta sobre todo a productos que quedan fuera del tratado. Incluso en esos casos, la tarifa baja de 25% a 15% frente al esquema anterior aplicado bajo IEEPA.

Mientras países sin acuerdo comercial enfrentarán un gravamen generalizado, México conserva acceso preferencial al mayor mercado del planeta. La regla de no acumulación también permanece intacta, lo que evita que los aranceles sectoriales de seguridad nacional se sumen al nuevo impuesto global.

Entonces el fallo judicial refuerza la ventaja relativa de México y Canadá.

Para Roberto Zapata, Roberto Zapata, Exembajador de México ante la OMC y socio de Consultores Internacionales Ansley, la decisión de la Corte no elimina la capacidad arancelaria de Trump. Solo elimina el mecanismo más flexible que tenía a su alcance.

La administración estadounidense conserva un amplio arsenal legal construido durante décadas. Washington ya aplica aranceles bajo la Sección 232 en sectores estratégicos como acero, aluminio, vehículos y manufactura avanzada, mientras prepara investigaciones bajo la Sección 301 dirigidas a socios comerciales específicos.

La Sección 122 funciona así como una medida temporal que permite mantener presión comercial mientras avanzan procesos más largos y técnicamente sustentados.

Alivio limitado

Christopher Hernandez-Roy, del Center for Strategic and International Studies (CSIS), considera que la eliminación de los aranceles bajo IEEPA devuelve cierta previsibilidad a las cadenas de suministro regionales.

El impacto positivo, sin embargo, será moderado. La mayoría de las exportaciones mexicanas ya permanecía libre de arancel gracias al T-MEC y los aranceles sectoriales bajo la Sección 232 continúan vigentes en industrias clave como automotriz, metales e infraestructura energética.

“La pérdida de las facultades del IEEPA también podría llevar a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) a centrarse más en la incorporación de normas más estrictas, en particular en áreas como la industria automotriz y su cumplimiento, directamente en el proceso de revisión del T-MEC”.

Zapata indica que el nuevo esquema introduce una coincidencia decisiva. Los 150 días iniciales del arancel bajo la Sección 122 avanzan en paralelo con la revisión del T-MEC programada para julio de 2026.

Ese calendario coloca presión directa sobre las negociaciones regionales. México conserva ventajas frente a competidores globales, aunque enfrenta un entorno donde los aranceles dejarán de responder a decisiones de emergencia y pasarán a investigaciones formales con criterios económicos definidos.

México mantiene, por ahora, el principal escudo comercial de América del Norte.