Tierras raras: Latinoamérica y su esquema de poder económico y geopolítico
El mercado global de elementos de tierras raras fue valorado en 13,200 millones de dólares en 2024 y se proyecta que alcance 28,400 millones de dólares en 2032, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 10.1 % entre 2025 y 2032, según Intel Market Research.
Aunque no son escasas desde el punto de vista geológico, las tierras raras sí lo son en términos económicos y estratégicos. Se trata de 17 elementos químicos esenciales para la economía moderna: están presentes en teléfonos inteligentes, vehículos eléctricos, turbinas eólicas, semiconductores, sistemas de defensa y tecnología médica. La descarbonización global depende directamente de ellas, en particular para la fabricación de imanes permanentes utilizados en motores eléctricos, baterías, sistemas de almacenamiento de energía, energías renovables, digitalización y automatización. Sin tierras raras, la transición energética a gran escala simplemente no es viable. Son insumos críticos para sistemas militares avanzados: radares, misiles guiados, aviones de combate, drones, submarinos, sensores y sistemas de comunicación.
China controla alrededor del 70% de la producción mundial y más del 90% del procesamiento y refinación, lo que le otorga una influencia significativa sobre precios, suministro y equilibrios geopolíticos; para Estados Unidos, eso es un riesgo estratégico directo: ningún país quiere que su rival geopolítico controle insumos esenciales para su defensa.
El principal desafío económico no reside en su extracción, sino en su separación, refinación y procesamiento con estándares industriales. Según el estudio “Navigating the rare earth elements landscape: Challenges, innovations, and sustainability”, estos procesos son costosos, altamente contaminantes y técnicamente complejos, lo que explica por qué solo unos pocos países dominan la cadena de valor completa.
En los últimos años, los precios han registrado incrementos significativos como resultado de restricciones de suministro y tensiones geopolíticas. De acuerdo con Bloomberg, en algunos elementos específicos, como el itrio, los precios han llegado a aumentar hasta 1,500 % en determinados periodos debido a disputas comerciales y restricciones a la exportación. A diferencia de mercados como el del petróleo o el cobre, no existe un mercado global profundo y transparente: los precios son opacos y la demanda puede dispararse por decisiones políticas o avances tecnológicos, lo que genera alta volatilidad, riesgos para los fabricantes e incentivos a la integración vertical.
La revisión académica “Environmental, health and social acceptability issues associated with rare earth elements: a systematic literature review” advierte que la economía de las tierras raras conlleva externalidades significativas, como la generación de residuos tóxicos, el uso intensivo de agua y los impactos negativos en comunidades locales. Esto explica por qué muchos países, aun contando con reservas, optan por importar en lugar de producir: el costo ambiental y social suele superar el beneficio económico inmediato.
Tierras raras: Latinoamérica y su esquema de poder económico y geopolítico
América Latina cuenta con un importante potencial geológico, pero enfrenta desafíos estructurales: ausencia de infraestructura de refinación, marcos regulatorios incompletos y tensiones persistentes entre desarrollo económico y protección ambiental. El verdadero valor no está únicamente en extraer, sino en avanzar en la cadena productiva hacia el procesamiento, la refinación y la manufactura.
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos, Brasil es el país latinoamericano con las mayores reservas cuantificadas de tierras raras, con aproximadamente 21 millones de toneladas métricas, lo que lo coloca entre los principales actores globales, solo detrás de China y Vietnam. Estas reservas se concentran principalmente en regiones como Amazonas, Minas Gerais y Goiás.
En Chile, el proyecto más avanzado se ubica en la Región del Biobío, impulsado por la empresa Aclara Resources en la comuna de Penco. Este yacimiento contiene principalmente arcillas iónicas; en la zona se realizan procesos de extracción menos invasivos que la minería tradicional de roca dura. México, por su parte, también presenta presencia de tierras raras en su geología; sin embargo, la falta de estudios exhaustivos impide que el país figure de manera destacada en los rankings globales.
En Perú no existen datos oficiales consolidados sobre reservas cuantificadas, pero el potencial geológico es relevante en varias regiones, y algunos proyectos de exploración apuntan a un posible desarrollo futuro; mientras que en Colombia, el Servicio Geológico Colombiano ha identificado que el país posee minerales críticos, especialmente en regiones como Orinoquía, por lo que hay proyectos exploratorios en marcha.
En República Dominicana, el Servicio Geológico Nacional indica que también existe potencial geológico de este tipo de elementos, asociado principalmente a depósitos minerales metálicos, pero no hay actualmente producción comercial ni explotación a gran escala de estos minerales.
De Centroamérica hay que decir que hoy no es un actor relevante en la materia, y cualquier desarrollo futuro dependerá de exploraciones más profundas, cambios regulatorios y condiciones ambientales y sociales.
