Síndrome de fatiga crónica: la posible razón de que te sientas cansado aun durmiendo bien
El síndrome de fatiga crónica es una enfermedad compleja caracterizada por una fatiga intensa, persistente y recurrente, que dura, al menos, seis meses y no mejora con el descanso.
Según Sharon Paredes y Karla Barrera, especialistas citadas en un pódcast del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), esta condición puede presentarse durante años y no tiene un origen único identificable, pues diversas causas pueden contribuir a su aparición.
¿Qué es el Síndrome de Fatiga Crónica?
Las especialistas explican que este síndrome no se trata solo de “estar cansado“, sino una enfermedad que requiere comprensión, atención y respeto, además de que no mejora con el descanso y empeora con las actividades físicas o mentales que se realizan a diario.
Este síndrome afecta significativamente la calidad de vida y se diagnostica después de descartar otras enfermedades. Se piensa que tiene un origen multifactorial que puede incluir infecciones virales, alteraciones del sistema inmunológico, factores genéticos, estrés emocional o físico, y problemas en el metabolismo energético.
Muchas veces sigue a una infección o un trauma significativo, y se ha observado asociación con inflamación del sistema nervioso debido a respuestas inmunitarias defectuosas.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos recomienda hacer una serie de pruebas cuando se detecta el síndrome de fatiga crónica debido a que hay a la serie de enfermedades y trastornos psiquiátricos que pueden parecerse. Entre los que se incluyen trastornos del sueño, depresión, abuso de alcohol o estupefacientes, diabetes, hipotiroidismo, mononucleosis, lupus, esclerosis múltiple (EM), hepatitis crónica y varios tipos de cáncer.
Por lo que es necesario la realización de pruebas de laboratorio, el historial médico y los exámenes para identificar enfermedades específicas.
Conforme a la información del Departamento de Salud estadounidense, si las afecciones identificadas son tratadas adecuadamente y los síntomas persisten, se puede considerar que el paciente tiene síndrome de fatiga crónica.
Óscar Prospero García, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dice que, si se realiza un diagnóstico incompleto o erróneo de este síndrome, es decir, si se interpreta como otro mal, los médicos no pueden tratarlo y sus efectos se prolongan indefinidamente.
“Puede confundirse con los padecimientos del siglo: depresión, ansiedad y angustia. En muchos pacientes aparece como una comorbilidad, esto es, acompañado por una o más enfermedades”, Óscar Prospero García, de la Facultad de Medicina de la UNAM.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas principales incluyen fatiga extrema, alteraciones del sueño, intolerancia ortostática (que provoca mareos, fatiga, taquicardia y desmayos al estar de pie). Así como irritabilidad, fiebre alta, confusión, falta de concentración e insomnio.
El inicio puede ser repentino, a menudo tras una infección viral como la del virus Epstein-Barr o incluso COVID-19. Se observa mayor prevalencia en mujeres de entre 30 y 50 años.
La fatiga es tan intensa que reduce considerablemente la capacidad de realizar actividades diarias y no se alivia con el reposo, empeorando con la actividad física o mental.
La cura y otras enfermedades relacionadas
Respecto a la cura, según las expertas Sharon Paredes y Karla Barrera, hasta ahora no existe un tratamiento que elimine completamente el síndrome de fatiga crónica.
El manejo se centra en aliviar los síntomas para mejorar la calidad de vida del paciente. Esto incluye terapias para mejorar el sueño, controlar el dolor y la fatiga, y técnicas para manejar el estrés y la irritabilidad.
Hay que considerar que las personas con síndrome de fatiga crónica también son más propensas a tener obesidad, resistencia a la insulina, síndrome metabólico, síndrome de colon irritable, depresión no melancólica, fibromialgia, trastorno de sensibilidad a sustancias químicas.
El diagnóstico temprano y el tratamiento multidisciplinario pueden ayudar a controlar mejor esta compleja enfermedad.
