«Safaris humanos» de Sarajevo; el oscuro turismo de guerra para millonarios y que ahora es investigado en Italia

Safaris humanos

Lo que para los habitantes de Sarajevo fue una lucha diaria por sobrevivir, para algunos visitantes occidentales se convirtió en un espectáculo mortal: pagar por disparar contra civiles en los llamados «safaris humanos». Tres décadas después de esos hechos ocurridos en los años noventa, la Fiscalía de Milán abrió una investigación para esclarecer la participación de ciudadanos europeos en estas prácticas.

La presunta “caza de civiles” por millonarios extranjeros fue expuesta previamente en el documental “Sarajevo Safari” (2022) del director esloveno Miran Zupancic, sosteniendo que estos “cazadores” o francotiradores procedían de Italia, Estados Unidos o Rusia.

En noviembre de ese año, la Fiscalía de Bosnia-Herzegovina se abrió a analizar las informaciones de esta película tras una denuncia interpuesta por la entonces alcaldesa de Sarajevo, Bengamina Karic.

No era una leyenda urbana”

El escritor italiano Ezio Gavazzeni, durante casi dos años, recabó datos y testimonios que, a su parecer, prueban que occidentales ricos pagaron para «cazar» civiles durante el asedio de Sarajevo, donde se demostró que “no era una leyenda urbana”.

El escritor, junto con los abogados Nicola Brigida y Guido Salvini entregaron al discal Alessandro Gobbis los documentos que sostendrían que en Sarajevo, entre 1992 y 1996, occidentales ricos pagaron por apostarse en las colinas que rodeaban la ciudad bosnia para disparar a los civiles por mero ocio, por lo que fueron llamados “turistas de guerra”.

Las pruebas presentadas son testimonios que se encuentran en poder de la Fiscalía, y fueron dirigidos al Tribunal de La Haya.

Participar en “safaris humanos” costaba 100 mil euros

La investigación en la físcalía se abrió a raíz de una denuncia presentada por el periodista y escritor italiano Ezio Gavanezzi y la denuncia previa de la exalcaldesa de Sarajevo, Benjamina Karic.

Según el diario La Repubblica, la investigación abierta por el fiscal de Milán, Alessandro Gobbis, por «homicidio voluntario agravado», busca «identificar a los italianos que, entre 1993 y 1995, pagaron para ‘jugar a la guerra’ y matar a civiles indefensos ‘por placer'».

Para poder participar en esos «safaris» macabros, pagaban hasta el equivalente de 100 mil euros (unos 116 mil 400 dólares) al día, según el diario Il Giornale.

¿Podrán identificar a los francotiradores?

Ezio Gavazzeni asegura que en esta práctica salvaje participaron «numerosos» italianos, pero cree que, «estadísticamente», al menos un tercio ha muerto y el restante tienen entre 65 y 82 años de edad.

Naturalmente, no da nombres, pero alberga la «esperanza» -y recalca esta palabra- de que los fiscales localicen vivo a alguno de estos «francotiradores» para que sean juzgados, ya que los casos agravados de homicidio como este no prescriben en el ordenamiento italiano. «Espero que se identifique a 2 o 3 personas con vida», augura.

«Aunque la investigación vaya mal, aunque en el peor de los casos los italianos que participaron en ello estén muertos, puedo afirmar que estos hechos ocurrieron, que no se trató de una leyenda urbana. He entregado evidencias importantes», afirmó el escritor para EFE.