Rendirán homenaje a Hernán Lara Zavala, a un año de su fallecimiento

Rendirán homenaje

Amigos y colegas recordarán al escritor Hernán Lara Zavala al cumplirse el primer aniversario de su fallecimiento.

Homenaje a Hernán Lara Zavala es el título de este evento de entrada libre, que se llevará a cabo el domingo 15 de marzo a las 12 horas en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, con la participación de Silvia Molina, Juan Villoro, José Antonio Lugo, Marco Antonio Campos y Víctor Lara.

Hernán Lara Zavala nació en la Ciudad de México en 1946. Estudió Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y realizó estudios sobre la novela en la Universidad de East Anglia, en Inglaterra. Novelista, cuentista, ensayista, editor, traductor y promotor cultural, a lo largo de su trayectoria destacó tanto por su obra narrativa como por su labor académica y de difusión literaria, consolidándose como una figura relevante de la literatura mexicana contemporánea. Entre sus obras destacan Charras, Después del amor y otros cuentos y Península, península, novela por la cual recibió el Premio Real Academia Española en 2010.

“Queda su ejemplo de entereza y voluntad ante las adversidades. Cada vez que me enfrento con un problema me pregunto qué haría Hernán en este caso, y todo fluye mejor”, escribió en abril de 2025 su amigo Vicente Quirarte.

“Hernán Lara Zavala parecía haber salido de un cuadro de Zurbarán; sin embargo, su semblante no era el de un místico dispuesto al sacrificio, sino el de alguien que conoce la melancolía, pero la contradice con carcajadas de tono grave. Hubiera sido lógico encontrarlo en el siglo XVI”, escribió Juan Villoro al recordar la vez que se conocieron en 1985.

Su vida estudiantil osciló entre la ingeniería y las letras, refiere el escritor en un texto titulado Alma Mater, dedicado a su hijo Víctor Manuel y publicado por la Fundación UNAM. Ante la disyuntiva, se preguntaba: “Sabía que tendría que optar por una u otra de mis dos carreras: ingeniería me ofrecía holgura económica, seguridad y un futuro promisorio. Letras me exigiría apretarme el cinturón, un futuro incierto y reiniciar mi vida con trabajo, tanto académico como profesional”.

Optó por las letras y, a partir de esta decisión, forjó una trayectoria en la que destacan su amplia bibliografía y más de 40 años de docencia. “Gracias a las letras logré encontrar finalmente mi destino. Bien o mal, la meta que me había propuesto no era tan sencilla: ¡no era sólo dedicarme a las letras, sino convertirme en escritor!”.