Participación económica de mujeres en México crece ligeramente en 20 años

Participación económica

En dos décadas, la participación económica de las mujeres en México apenas avanzó cinco puntos porcentuales. Aunque más mexicanas forman parte del mercado laboral que en 2005, la distancia frente a los hombres continúa siendo amplia: 29 puntos porcentuales.

De acuerdo con el más reciente Monitor Mujeres en la Economía del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), la tasa de participación femenina pasó de 41% en 2005 a 46% en 2025. En el mismo periodo, la de los hombres se ubicó en 75%.

La brecha se redujo 11 puntos porcentuales en 20 años, pero no necesariamente porque el avance femenino haya sido acelerado. El crecimiento promedio anual de la participación de las mujeres fue de apenas 0.5%, mientras que la de los hombres disminuyó 0.4% en promedio anual durante el mismo periodo.

El resultado: un avance lento que mantiene a México lejos de la paridad en el mercado laboral.

El estudio advierte que la incorporación femenina ocurre, en gran medida, en condiciones de precariedad. Actualmente, 55% de las mujeres ocupadas trabaja en la informalidad, frente a 49% de los hombres, una diferencia prácticamente igual a la registrada hace 20 años.

La informalidad puede ofrecer flexibilidad, pero implica menor acceso a seguridad social, ingresos más bajos y mayor vulnerabilidad laboral, factores que inciden directamente en la calidad de vida y en la posibilidad de construir patrimonio.

A la menor participación se suma una brecha salarial que tampoco ha desaparecido. Hoy, por cada 100 pesos que gana un hombre, una mujer percibe en promedio 86 pesos, lo que representa una diferencia de 14%.

Según el análisis, esta disparidad responde a factores estructurales: concentración femenina en ciertos sectores, mayor presencia en empleos informales e interrupciones laborales vinculadas al trabajo de cuidados.

Uno de los principales obstáculos para acelerar la participación femenina sigue siendo la carga del trabajo doméstico y de cuidados. Las mujeres realizan 73% del trabajo no remunerado del país.

El valor económico de estas labores equivale a 24% del Producto Interno Bruto, una proporción superior al aporte de sectores estratégicos como la manufactura (20%) y el comercio (19%). Sin embargo, ese trabajo no genera ingresos ni seguridad social para quienes lo realizan.

El panorama tampoco es homogéneo. Solo seis entidades superan una tasa de participación femenina de 50%: Baja California Sur, Colima, Ciudad de México, Nayarit, Yucatán y Quintana Roo.

En el otro extremo, Chiapas registra una participación de apenas 30%, mientras que Tabasco se ubica en 38.5%, y Veracruz y Zacatecas en 41%.

El IMCO señala que ninguna entidad ofrece condiciones laborales óptimas para el desarrollo pleno de las mujeres.

A veinte años de distancia, los datos muestran un progreso real pero insuficiente. Más mujeres trabajan, pero lo hacen mayoritariamente en condiciones informales, con menores ingresos y con una carga desproporcionada de trabajo no remunerado.

La brecha se ha reducido, pero el ritmo es lento. Y mientras la participación femenina no acelere, el país seguirá desaprovechando una parte significativa de su potencial económico.