Muere productora de El Chavo del 8, El Chapulín Colorado y Chespirito

Muere integrante

Carmen Ochoa Aranda, murió este 25 de febrero, así lo dio a conocer Grupo Chespirito, que a través de sus canales oficiales reconoció su profesionalismo, calidez humana y la trascendencia de su trabajo tras bambalinas como productora detrás del éxito de los programas encabezados por Roberto Gómez Bolaños.

Durante más de una década —de 1973 a 1985— Ochoa Aranda participó activamente en la producción de emisiones que marcaron a generaciones enteras, entre ellas “El Chavo del 8”, “El Chapulín Colorado” y el programa “Chespirito”. Aunque se retiró del proyecto años antes de que concluyeran las grabaciones, su método de trabajo y su visión creativa continuaron influyendo en la dinámica de producción.

Su trayectoria dentro del equipo fue ejemplo de crecimiento profesional sostenido. Inició como asistente de producción y, en un lapso relativamente breve, ascendió a productora asociada. Para 1977 ya coordinaba la dirección de cámaras, y entre 1980 y 1985 asumió la producción integral del programa “Chespirito”, espacio que reunía a personajes emblemáticos como el doctor Chapatín, Los Caquitos y Los Chifladitos. Bajo su liderazgo se fortaleció una estructura de trabajo rigurosa en un género que con frecuencia se subestima por su ligereza aparente.

Muere productora de El Chavo del 8, El Chapulín Colorado y Chespirito

El mensaje difundido por la producción destacó su papel como “pieza clave detrás de cámaras” y subrayó que su huella permanecerá indeleble en la memoria del público. La noticia generó numerosas reacciones en redes sociales, particularmente de quienes crecieron acompañados por estas historias.

Entre los mensajes de despedida destacó el de Edgar Vivar, quien evocó con afecto su última reunión con la productora y recordó las múltiples colaboraciones que compartieron durante la etapa en que ella estuvo al frente de la producción.

Más allá de los créditos formales, Ochoa Aranda defendía una concepción rigurosa de la comedia. En una transmisión realizada en 2012, explicó que el humor exige disciplina y compromiso: la diversión —decía— comienza en la lectura del libreto, pero durante la grabación el trabajo se asume con absoluta seriedad. Esa convicción marcó su manera de dirigir y coordinar equipos.

Asimismo, impulsó la incorporación de secuencias animadas en las introducciones de los programas, una apuesta técnicamente compleja para la época. Las ilustraciones fueron desarrolladas por Ignacio Amero, colaborador vinculado también a producciones de Walt Disney Studios, lo que elevó el estándar visual de las emisiones.

En algún momento, incluso, Gómez Bolaños contempló la posibilidad de que Ochoa interpretara al personaje de “Malicha” ante la ausencia temporal de María Antonieta de las Nieves; sin embargo, ella optó por mantenerse en el ámbito donde se sentía más plena: la producción.

La partida de Carmen Ochoa Aranda representa la pérdida de una profesional cuya labor no siempre fue visible ante las cámaras, pero cuyo impacto resultó esencial para la historia de la comedia televisiva mexicana. Su legado permanece en la estructura, el ritmo y la calidad de programas que continúan vigentes en la memoria colectiva.