LA DEBACLE DE LE PRENSA ESCRITA
Desde que la televisión innovó la modalidad de los noticieros sobre todo a la hora de mayor teleaudencia, aunque en un mínimo porcentaje el tiraje de los diarios nacionales disminuyó y hasta las famosas EXTRAS desaparecieron, por lo tanto propietarios como directores se vieron obligados a crear nuevas secciones que atrajeran a los lectores que estaban por cambiar la lectura de los periódicos a la televisión.
Así se fueron creando secciones más atractivas para el lector, proliferaron los suplementos, las secciones de moda, los extensos reportajes de los eventos sociales de la gente “bien” etc.
Sin embargo, la prensa escrita volvió por sus fueros con el cambio del sistema “caliente” al sistea “frío”,con la entrada a los periódicos del sistema offset, que podía imprimir páginas y secciones a todo color.
Todo mundo pensaba que con esta innovación y la frontera abierta para importar insumos y el fin del monopolio de la Productora e Importadora de Papel, Sociedad Anónima (PIPSA) los medios escritos tendrían vida infinita, pero ¡oh sorpresa!, llegó el Internet y con ello, múltiples factores que han permitido que la circulación de periódicos, revistas del corazón, revistas rojas como la Alarma que en sus buenos tiempos llegó a vender un millón de ejemplares a la semana estén ahora en su más mínima expresión
Sin embargo dueños y directores de medios han combinado tanto la prensa escrita con el ciberespacio, que creando sus propios portales, aunque a fin de cuentas es lo mismo, pues dicha información es repetitiva.
O bien casos más prosaicos que se encuentran a nivel local, caso concreto como el periódico Pulso, San Luis hoy y Husteca hoy, donde se puede ver la misma información pero con diferente encabezado; mismo contenido que se puede encontrar en sus portales de Internet.
Entre los factores que han influido para reducir a su mínima expresión las publicaciones escritas es la inmediatez de la información.
Lo que antes se tardaba hasta 24 horas en conocer, ahora mediante las redes sociales y portales se conoce en un segundo lo que está ocurriendo al otro lado del mundo.
Tan así ha sido la debacle de la prensa escrita que un servidor al ir pasando por una céntrica tienda de abarrotes y al ver languidecer los periódicos del día en los exhibidores, pregunté al dependiente (era al mediodía) que cuántos ejemplares se habían vendido del más prestigioso diario local, y me dijo lacónicamente solo 3.
Hay varios factores que inciden sobre este desinterés por la prensa escrita, el principal es la inmediatez para obtener la información.

Otro es la facilidad para obtenerla, pues con un click la obtienen y hay un factor muy importante en las nuevas generaciones; a ellos no les interesa ni lo que pasa en su entorno o en el planeta. Ellos viven en su propio mundo.
Si usted le pregunta a un joven su opinión entre la guerra entre Rusia y Ucrania, lo primero que hará será dar click en Google maps del celular, para saber dónde están esos lugares. Y si les preguntan qué es la Patagonia, tal vez algún despistado le diga que es una pata en agonía.
Esta generación busca trabajos con un impacto positivo y una meta más clara más allá del suelo, no le interesa ser un parásito de cualquier ente gubernamental; también valoran el aprendizaje continuo la superación profesional para el bienestar de los suyos.
Ellos esperan que se valoren sus competencias y capacidad profesional, buscando el reconocimiento de sus propios actos; Le dan más valor a la experiencia de conocer nuevos lugares y conocer culturas diferentes que el acumular bienes; se interesan en causas sociales como el cambio climático, la desigualdad social. A esta generación le importa poco o nada si un partido es mayoría en el congreso, o que tal senador de X partido se agarró a tortazos con el senador del partido Y.
Para esta nueva generación la omnipresencia de la tecnología es parte integral de sus actividades diarias.
Es por eso y otros factores, que la lectura de la prensa escrita se limita ya solo a las personas mayores de cincuenta años, sin embargo hay cincuentones que están al día sobre las innovaciones tecnológicas aunque en sus ratos libres se dediquen a llenar crucigramas o a resolver sopa de letras.
