Marxismo y antimarxismo (Fragmento) | Texto de Daniel Cosío Villegas

Marxismo y antimarxismo

Debo hacer la síntesis de seis conferencias transmitidas por radio desde esta misma estación. El tema general fue el del marxismo, y los temas especiales fueron la exposición y la crítica del marxismo en sus aspectos filosófico, económico y político.

Las conferencias, en ese orden, estuvieron a cargo de los señores Vicente Lombardo Toledano, Eduardo Pallares, Francisco Zamora, Fernando de la Fuente, Víctor Manuel Villaseñor y Alfonso Junco. Xavier Icaza hizo previamente una explicación introductoria sobre el plan y significación de ellas.

Antes de principiar la tarea de síntesis que a mí se me encomendó, quisiera explicar las dificultades que en ella encontré. En primer lugar, es extraordinariamente difícil determinar con acierto cuál puede ser la parte esencial de una exposición, pues un juicio sobre lo que es esencial y lo que no tiene ese carácter es, por su naturaleza misma, relativo.

En segundo lugar, habiéndose marcado a los conferencistas un tiempo necesariamente breve para hacer sus respectivas exposiciones, éstas fueron redactadas por sus autores con el propósito de presentar los aspectos más importantes del problema que abordaban. De este modo, los conferencistas habían hecho ya una síntesis de sus trabajos; de ahí que la labor de extractar una cosa previamente sintetizada resulte particularmente difícil.

Para dar una idea material del problema, puedo decir que cada conferencista desarrolló su exposición en alrededor de 40 páginas, o sea un total de 240. A mí me toca, pues, reducirlas dentro del mismo límite, es decir, 30 páginas. Ahí está la dificultad mayor.

Para facilitar la comprensión del problema, conviene recordar que el marxismo no es una doctrina simple, sino un sistema complejo de ideas que abarca distintos campos del conocimiento. En él se combinan conceptos filosóficos, económicos y sociales que buscan explicar la realidad histórica de las sociedades humanas.

Por ello, las exposiciones presentadas en este ciclo procuraron abordar el marxismo desde distintos puntos de vista, destacando tanto sus fundamentos teóricos como las críticas que se han formulado en su contra.

El propósito de estas conferencias no fue únicamente exponer la doctrina, sino también examinarla críticamente. En consecuencia, los autores procuraron presentar las principales tesis del marxismo y, al mismo tiempo, señalar los problemas o limitaciones que dichas tesis pueden presentar cuando se aplican al análisis de la realidad social.

Así, el oyente podía formarse una idea más clara de los conceptos fundamentales del marxismo y de las diversas interpretaciones que han surgido en torno a él.

Cuando el materialismo dialéctico —considerado como la base filosófica del marxismo— se aplica al estudio de la sociedad humana, surge el principio conocido como materialismo histórico.

El materialismo histórico sostiene que la historia no debe entenderse como el resultado de decisiones arbitrarias ni como una sucesión de accidentes producidos por un destino ciego. Por el contrario, afirma que existen fuerzas objetivas que determinan las relaciones entre los hombres y los grupos sociales.

Estas fuerzas influyen en la formación de las ideas, en la organización de las instituciones y en la dirección que siguen los acontecimientos históricos.

Según esta interpretación, el desarrollo de la sociedad está estrechamente vinculado a las condiciones materiales de producción y a las relaciones sociales que se establecen a partir de ellas.

Marx y Engels explicaron que el desarrollo histórico de las sociedades está determinado en gran medida por el modo de producción predominante en cada época.

Este modo de producción comprende tanto las fuerzas productivas como las relaciones sociales que se establecen entre los hombres en el proceso de producir los bienes necesarios para la vida.

De acuerdo con esta concepción, la historia es, en gran medida, la historia de las luchas de clases.

Las clases sociales se forman a partir de la posición que los individuos ocupan dentro del sistema de producción. Así, quienes poseen los medios de producción constituyen una clase distinta de quienes sólo disponen de su fuerza de trabajo.

Cuando el modo de producción cambia, también cambian las relaciones sociales y, con ellas, las clases que forman parte de la sociedad.

El concepto de clase social es uno de los más importantes dentro de la teoría marxista. Sin embargo, también es uno de los más difíciles de definir con precisión.

En términos generales, una clase social puede entenderse como un conjunto de individuos que comparten una misma posición dentro del sistema de producción y que, por ello, tienen intereses económicos y sociales comunes.

La estructura de clases de una sociedad depende, por tanto, del tipo de relaciones de producción que predominan en ella.

A medida que estas relaciones se transforman, también se modifican las clases sociales y las formas de conflicto entre ellas.

Francisco Zamora dedicó los primeros minutos de su charla a declarar la imposibilidad de presentar en forma breve y fácil los rasgos principales de la economía marxista; consumió los minutos de en medio en explicar por qué es imposible la tarea; finalmente, gastó los últimos en intentarla. Todo esto, con claridad, con lógica y con seguridad que da la fe que viene a través no sólo de la lectura, sino de lo que es más raro y difícil: la meditación.

1) La imposibilidad de resumir proviene no sólo de la amplitud y complejidad de la obra económica de Marx, sino de otras tres cualidades: primera, la diversidad de los ángulos en que para sus investigaciones se coló con Marx y los economistas académicos que se dedican a investigaciones semejantes; segunda, porque de un modo natural la teoría marxista suscita objeciones de carácter político en los “intelectuales”, pues la mayor parte de ellos son y tienen mentalidad burguesa; tercera, porque quienes se ocupan de asuntos económicos, no conocen a Marx, o, lo que es peor, creen conocerlo sin conocerlo realmente.

2) El objetivo de la economía es producir; producen los hombres; los ahombres que viven en sociedad, son individuos sociales; la producción, pues, está determinada socialmente, y, por estarlo, a cada etapa social corresponde u modo de producción especial, o, dicho de otro modo, a etapas diversas de evolución social corresponden modos de producción diversas.

De esta concepción, la más amplia […] de la economía marxista, de obtiene consecuencias que es necesario contrastar con la concepción corriente de la economía. Ésta cree que los fenómenos económicos, cambiando de forma en épocas y hogares diversos, son los mismos sustancia, esencialmente. Cree en la posibilidad de las leyes económicas son en cierto sentido rígidas e innumerables; por consecuencia, también, es posible concebir una ciencia económica abstracta. La concepción marxista de la economía, por el contrario, ve la economía como una ciencia fundamentalmente histórica, no cree que las leyes a que ésta pueda llegar, sean, ni en aplicación general, ni rígidas ni inmutables, pues piensa que el hecho, por esencia, escatimable.