Libro retrata la devoción y la fe en el viacrucis de Iztapalapa

Libro retrata

En el marco de la Semana Santa, la editorial Trilce publica Pasión en Iztapalapa, un libro que retrata una de las tradiciones colectivas más importantes de México y que, a más de 180 años de su origen, sigue convocando a millones de personas.

El ejemplar cuenta con prólogo de Juan Villoro y epílogo de Carlos Monsiváis, además de textos de Laura Emilia Pacheco, entrevistas de Jesús López, la asesoría editorial de Pablo Ortiz Monasterio y fotografías de diversos autores que construyen una amplia mirada sobre una de las expresiones culturales y comunitarias más significativas del país.

Más que explicar la fe, el libro propone mirarla: observar cómo se organiza, cómo se representa y cómo se transforma una tradición que ya supera los 180 años de historia.

La obra también se detiene en algunos de los elementos más singulares de la representación, como la elección de quien interpreta a Jesús. Entre los requisitos se encuentran ser originario de Iztapalapa, provenir de una familia cristiana, ser soltero y tener un parecido físico con el imaginario popular de Cristo. Cada año, decenas de jóvenes buscan asumir un papel que implica cargar una cruz de 95 kilos a lo largo del viacrucis.

A partir de una selección de más de cinco mil fotografías, la obra construye una narrativa visual que acompaña todo el proceso de la representación: los ensayos, la preparación de los actores, la elaboración de vestuarios, la participación de las familias, los recorridos, la multitud y, finalmente, el viacrucis hacia el Cerro de la Estrella.

Más que un rito

Esta tradición tiene un origen preciso: en 1843 los pobladores realizaron la primera representación como acto de agradecimiento tras una epidemia de cólera. Desde entonces, la práctica se ha mantenido (con excepciones extraordinarias como la pandemia de 2020), y hoy se ha convertido en una manifestación que trasciende lo religioso para convertirse en una forma de identidad colectiva.

Las imágenes del libro de 275 páginas avanzan como lo hace la propia Semana Santa. El Domingo de Ramos marca el inicio; el Jueves Santo concentra la tensión; el Viernes Santo se impone con su desgaste físico, la cruz, el polvo y el ascenso al Cerro de la Estrella, convertido simbólicamente en el Gólgota.

Sin embargo, no se queda sólo en la escala monumental de la representación: su atención vuelve una y otra vez a los rostros: la concentración, el cansancio, el orgullo, la fe y la disciplina de quienes participan. En esos detalles aparece una lectura más amplia sobre la comunidad, la organización barrial y la permanencia de una tradición que se reinventa sin perder su esencia.

Los textos de Juan Villoro y Carlos Monsiváis acompañan este recorrido con una lectura que sitúa la Pasión de Iztapalapa como algo más que un rito religioso: una expresión en la que conviven la memoria popular, las raíces prehispánicas, el catolicismo y la vida comunitaria.

Quien no ha estado ahí puede recorrer el proceso completo a través de sus páginas. Quien sí lo ha vivido encontrará los detalles que suelen perderse entre la multitud. En ambos casos, Pasión en Iztapalapa funciona como una crónica visual que fija en el tiempo una tradición que convoca a más de 2 millones de fieles y curiosos.