Liberan a tortillerías de ataduras con Gruma
El regulador en competencia en México aceptó las medidas presentadas por la productora de harina de maíz Gruma para eliminar las restricciones contractuales que impedían a las tortillerías elegir libremente a su proveedor.
La compañía, propietaria de Maseca, modificará todos sus contratos, presentes y futuros, de modo que elimine todas las obligaciones de exclusividad o consumo mínimo previamente impuestas a propietarios de tortillerías, así como sus penalizaciones, y cederá, sin costo adicional, todas las tortilladoras y batidoras asociadas a esos contratos.
“Derivado de esto, las y los tortilleros dejarán de estar atados a Gruma, tendrán mayor libertad para elegir al proveedor de harina de maíz de su preferencia y reducirán dramáticamente los costos que enfrentan”, expuso en un comunicado anoche la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA).
El anuncio del regulador se deriva de la terminación de un procedimiento para eliminar barreras y restricciones en el mercado de harina de maíz.
A finales de 2022 el anterior regulador en competencia en México inició una investigación en este mercado. En octubre de 2024 informó que no existía competencia efectiva en la producción, venta y distribución de harina de maíz para tortillas, y señaló a Gruma por copar la mayoría del mercado.
La entonces Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) determinó que en ocho mercados geográficos relevantes existía “una estructura altamente concentrada” en las ventas, e indicó que Gruma no sólo lideraba todos los mercados, sino que tenía participaciones de entre el 50% y el 90% del negocio.
La Cofece identificó además que Gruma tiene estrategias específicamente diseñadas para dificultar que los tortilleros puedan cambiar de proveedor.
La autoridad investigadora del anterior órgano regulador concluyó que la única solución para reactivar la competencia en ese mercado era que Gruma eliminara las estrategias creadas para evitar que las tortillerías cambiaran de proveedor, y que vendiera cinco plantas de producción de harina de maíz nixtamalizado, así como la flota de distribución y fuerza de ventas de esos activos.
Al respecto, la firma informó en un comunicado también ayer que las medidas aceptadas por la CNA no incluyen la desincorporación de activos que la autoridad había propuesto inicialmente, “en particular no se requiere la venta de 5 de los 18 molinos de harina de maíz nixtamalizado”.
Nunca se buscó la fidelización: Gruma
La empresa sostuvo en su comunicación del viernes que nunca ha buscado generar condiciones de fidelización indebida de las tortillerías, y dijo que reiteraba su compromiso con la competencia y el correcto funcionamiento del mercado investigado.
La firma añadió que fue notificada ayer de la aceptación de las medidas propuestas por parte de la CNA, al ser consideradas idóneas y económicamente viables para atender los señalamientos del anterior regulador, con lo que se da por concluido en definitiva el procedimiento administrativo derivado de la investigación iniciada en 2022.
Apuntó que tiene un plazo de 90 a 180 días para fijar con la CNA los términos de la documentación que implemente las medidas, las cuales se buscará tengan efectos inmediatos, incluyendo la modificación de contratos, comunicaciones a clientes y mecanismos de verificación acordados con la autoridad.
La CNA precisó que el precio de la tortilla depende de diferentes factores, como costos operativos, energía e insumos, pero que medidas como las aceptadas abren condiciones de competencia que, en el mediano y largo plazo, beneficiarán a la población.
