Las fragancias se afianzan en la rutina de los mexicanos y empujan importaciones por más de 500 mdd

Las fragancias

La pandemia dejó un vicio inesperado en Cristina Rodríguez. Antes de 2020, compraba un perfume al año, dos, en el mejor de los casos. Salía poco, repetía aroma y no pensaba demasiado en ello, pero el encierro alteró algunos de sus hábitos. Dejó de gastar en comidas fuera de casa o salidas frecuentes, así como en el transporte hacia la empresa de instalación de cámaras de seguridad en la que trabaja en el área comercial. Ese dinero encontró un destino nuevo.

Rodríguez, de 42 años, empezó con una fragancia para levantar el ánimo, luego otra para sentirse distinta y una más para marcar los días. Hoy, su colección se acerca a las 100 botellas. Cada aroma representa un estado de ánimo, una rutina o una etapa. Hay uno para trabajar desde casa, otro para una videollamada y otro más para salir.

Este no es un caso aislado. Como ella, muchos mexicanos modificaron sus hábitos de consumo y encontraron en las fragancias un gusto constante. Lo que empezó como una distracción en medio del encierro se transformó en un hábito que sobrevivió al regreso de la movilidad y a la reapertura de la economía. Ese cambio íntimo, casi invisible, también dejó huella en el comercio exterior.

Tras el covid-19, las importaciones de perfumes y lociones en México crecieron con fuerza y reflejan un consumo que no volvió a su punto de partida. De acuerdo con datos del Banco de México, las compras externas de perfumes se recuperaron en 2021 hasta niveles prepandemia, con un valor de 256 millones de dólares. A partir de ese año, el mercado no solo se estabilizó, también marcó récords. En 2024, las importaciones alcanzaron 529 millones de dólares y, para el cierre de 2025, las cifras superan ligeramente ese récord, con 531 millones.

La Ciudad de México y el Estado de México concentran alrededor del 90% de estas importaciones, lo que confirma su peso como centros de consumo, distribución y logística.

Francia, considerada la cuna histórica de la perfumería, se mantiene como el principal proveedor, con una participación del 35.2%. Le siguen otros dos países europeos: España e Italia. Estados Unidos, primer socio comercial de México, ocupa el cuarto lugar.

El auge de las importaciones acompaña un mercado interno en expansión. Se estima que la perfumería en México movió cerca de 915 millones de dólares en 2025. Las proyecciones apuntan a un crecimiento sostenido durante la próxima década, con una expansión promedio anual del 6.6%. De mantenerse esa tendencia, el valor de la industria casi se duplicará y alcanzará alrededor de 1,734 mdd en 2035, de acuerdo con la consultora Expert Market Research.

El dinamismo del sector responde a varios factores. El aumento de la renta disponible, la introducción constan te de fragancias innovadoras, el auge del comercio electrónico y un mayor uso de productos de cuidado personal. También pesa un cambio en el estilo de vida y una mayor disposición a gastar en productos cosméticos, en especial, en fragancias de mayor valor. La creciente conciencia sobre el aseo personal y el aumento del consumo masculino re fuerzan esta tendencia, explica la firma de investigación de mercado.

Por tipo de producto, los perfumes de producción masiva dominan el mercado gracias a su asequibilidad y a una oferta amplia que facilita el acceso en todo el país. Al mismo tiempo, las fragancias premium ganan terreno. Su apuesta por materias primas de alta calidad, envases cuidados y una estrategia de marca apoyada en redes sociales y marketing de influencers les ha permitido abrirse paso. En ese cruce entre hábito, identidad y consumo, historias como la de Rodríguez explican por qué el aroma dejó de ser un lujo ocasional y se convirtió en un gasto recurrente.