La auditoría ya puso primera: cómo el SAT fiscaliza en 2026 sin tocar tu puerta

La auditoría ya

La fiscalización del Servicio de Administración Tributaria ya no se parece a la imagen clásica del visitador revisando carpetas. En 2026, el mensaje es otro: la revisión puede empezar sin tocar tu puerta y, muchas veces, antes de que el contribuyente se dé cuenta. El Plan Maestro 2026 y el acuerdo que amplía el número de servidores públicos facultados para auditar consolidan una lógica de vigilancia continúa basada en cruces automatizados de información: comprobantes fiscales digitales, declaraciones, estados de cuenta, datos de comercio exterior y registros de terceros.

Este cambio no es solo “más tecnología”: cambia el ritmo y la asimetría. Si la autoridad detecta inconsistencias con datos estructurados, la conversación pasa de “explíqueme qué hizo” a “ya vi lo que hizo; justifique por qué cuadra”. Es evidente que el SAT cruza grandes volúmenes de información con analítica avanzada e IA; basta la recaudación de 2025, cuando el Gobierno Federal reportó un alza de 4.8%. Y este modelo seguirá afinándose para detectar y reaccionar antes. Cada cruce mejora la puntería: CFDI, nómina, bancos y terceros. ya.

En la práctica, muchas contingencias no nacen de una intención de incumplir, sino de una operación que creció más rápido que sus controles. Ese desfase hoy cuesta más. El Plan Maestro identifica focos de atención: operaciones con emisores de facturas falsas o esquemas de nómina irregular; pérdidas fiscales recurrentes y deducciones agresivas; ingresos omitidos y tasas efectivas por debajo del promedio del sector; uso indebido de incentivos; desajustes entre compras, importaciones y ventas; subvaluación o incumplimiento de reglas en comercio exterior; retenciones no enteradas; operaciones con paraísos fiscales; y devoluciones improcedentes. No es casual: son patrones que un cruce automatizado puede “oler” con rapidez.

La fiscalización digital también cambia el terreno de la prueba. El acuerdo refuerza facultades como el acceso en línea y en tiempo real a sistemas del contribuyente; el uso de herramientas tecnológicas para documentar diligencias con fotografía, audio y video; la verificación de la validez de los comprobantes y de la materialidad de las operaciones; y la práctica de visitas de verificación para constatar que los comprobantes amparen operaciones reales, con referencia expresa al artículo 49 Bis del Código Fiscal de la Federación. Cuando la autoridad tiene más fuentes y más herramientas para documentar, los “vacíos” documentales se vuelven el verdadero riesgo.

La auditoría ya empezó: cómo el SAT fiscaliza en 2026 sin tocar tu puerta

Hay un punto especialmente sensible: la compra-venta de facturas falsas. El Plan Maestro refuerza ese combate como eje y contempla procesos de revisión para identificar estas prácticas y proceder al cobro de contribuciones omitidas; incluso menciona un plazo de 30 días para regularizar cuando se hayan utilizado comprobantes declarados falsos. Más allá del caso extremo, el efecto colateral es claro: sube el estándar de debida diligencia con proveedores. Si no puedes explicar por qué contrataste, cómo se entregó el servicio o el bien, y cómo se pagó, el problema deja de ser “contable” y se vuelve de sustancia.

El Plan Maestro también busca una fiscalización con “rostro”: atención y acompañamiento al contribuyente. Para acercar trámites, el SAT prevé abrir nuevas oficinas en diversas entidades, y fortalecer la Oficina Móvil. Ofrecerá orientación clara sobre la situación fiscal, derechos y obligaciones, y apoyo especializado para integrar la información en devoluciones. Además, impulsará más trámites en línea, ampliará el sistema de citas para quienes estén en revisión o auditoría, y renovará la Ventana Virtual para aclaraciones ágiles y conclusivas.

En paralelo, la apuesta es que el contribuyente llegue mejor informado y con menos fricción. La autoridad habla de simplificación: nuevos formatos, optimizar tiempos en sus 166 oficinas y rediseñar el Servicio de Aclaración (Ventana Virtual) para respuestas ágiles y conclusivas. También ampliará el sistema de citas y más trámites en línea, sobre todo para quien esté en revisión, y promete orientar mejor en devoluciones. Si se cumple, el reto será equilibrar cercanía con rigor: orientar sin tolerar vacíos. La calidez ayuda, pero no reemplaza la prueba: al final, evidencia seguirá mandando.

El giro de 2026 es que el cumplimiento se vuelve un activo operativo. Quien documenta y alinea su información reduce fricción, evita bloqueos y enfrenta mejor cualquier revisión. El SAT empuja un modelo preventivo, digital y masivo, donde la autoridad no necesita “sospechar” para preguntar: los datos la llevan ahí. Conviene asumir que la primera auditoría, en muchos casos, será una comparación de datos y no una visita. Por eso vale la pena revisar la “historia” que cuentan tus números: márgenes, tasas efectivas, movimientos bancarios y CFDI deben narrar lo mismo. También ayuda un protocolo de respuesta: quién recibe oficios en el buzón tributario y cómo se integra y valida la información antes de contestar.

(*) El autor es abogado egresado del Tecnológico de Monterrey y socio principal de Rascón, Garza & Abogados, firma con sede en Chihuahua. Su práctica se enfoca en derecho administrativo, fiscal, corporativo, laboral, mercantil y civil, así como en juicios de amparo.