Entre archivos y edificios: la vocación patrimonial de Louise Noelle Gras

Entre archivos

Desde hace décadas, Louise Noelle Gras ha sido una de las voces más persistentes y rigurosas en los esfuerzos por reconocer, explicar, y sobre todo, proteger la arquitectura mexicana del siglo XX. Esta labor, afirma con firmeza, “es una batalla diaria”, marcada por la fragilidad de muchas obras, la falta de protección legal efectiva y las presiones del desarrollo inmobiliario que prioriza el lucro sobre la preservación cultural.

El próximo 21 de enero, la investigadora será distinguida con la Medalla Bellas Artes 2025 en la categoría de Patrimonio, un reconocimiento que el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura otorga por su contribución a los procesos de investigación historiográfica de la arquitectura del siglo XX y la gestión cultural en defensa y difusión del patrimonio artístico de en el país.

Para Noelle, este galardón es una forma de validar años de trabajo que muchas veces han pasado desapercibidos para el público general. “Me siento honrada y contenta”, dice, porque este reconocimiento pone en el centro de la atención pública un tema que muchas veces se maneja en ámbitos académicos y técnicos. El premio, recalca, no es un punto de llegada, sino un aliciente y una oportunidad para insistir en la urgencia de salvaguardar nuestro patrimonio moderno.

Camino marcado por la pasión y la disciplina

La formación de Noelle comenzó con una licenciatura en Historia del Arte en la Universidad Iberoamericana, influenciada por un libro de historia del arte que marcó profundamente su visión cultural. Su interés por la arquitectura surgió al vivir de primera mano el momento que muchos llaman la “era dorada” de la arquitectura mexicana moderna. Su primer empleo fue por invitación de Mario Pani, figura esencial del urbanismo y la arquitectura mexicana -creador, entre otras, del Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco- lo que la conectó desde temprano con la comunidad profesional de arquitectos.

Pani la invitó a colaborar en la revista Arquitectura/México, publicación emblemática que Noelle llegó a editar y que la enlazó con figuras fundamentales como Luis Barragán, Juan O’Gorman, Enrique del Moral, así como con generaciones más jóvenes -entre ellos Ricardo Legorreta y Abraham Zabludowsky-. Esta experiencia fue formativa no solo por el acceso a las conversaciones de vanguardia, sino por el convencimiento de que la preservación del patrimonio exige un conocimiento profundo de su historia y valor.

Tras su paso por la revista, Noelle se integró al Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, donde ha trabajado desde 1981 y ha sido investigadora desde 1983. Desde entonces, se ha especializado en historia, teoría y protección del patrimonio arquitectónico moderno y contemporáneo, siendo además profesora de Historia de la Arquitectura Mexicana del siglo XX en el Posgrado de la UNAM.

Convicciones y retos en torno al patrimonio moderno

Para Noelle, uno de los grandes problemas que enfrentó durante los inicios de su carrera fue la ausencia de archivos organizados y accesibles, así como la falta de una conciencia historiográfica consolidada en torno a la arquitectura moderna. En la década de 1970, recuerda que era común tener que ir directamente a la oficina de un arquitecto para revisar planos o archivos, porque no existían depósitos institucionales donde consultar este material.

Hoy, señala, la situación ha mejorado, pero persisten desafíos importantes. El patrimonio más antiguo -prehispánico o virreinal- tiene niveles de reconocimiento y protección más sólidos que el patrimonio moderno, cuyo valor histórico y cultural aún debe afianzarse entre legisladores, propietarios y la sociedad en general. Es por ello que insiste en la necesidad de actualizar marcos legales y promover políticas culturales que reconozcan la fragilidad de muchas piezas de arquitectura moderna ante la especulación inmobiliaria y las presiones urbanísticas.

Este enfoque crítico también abarca los costos ecológicos y sociales de la demolición, un problema que Noelle vincula no solo con la pérdida de patrimonio, sino con prácticas que contradicen principios de sustentabilidad arquitectónica. En su visión, reutilizar, restaurar y adaptar edificios existentes no solo preserva memoria cultural, sino que responde a valores ecológicos actuales.

Un legado en construcción

A casi 45 años de carrera, Noelle describe su trabajo como un esfuerzo constante, muchas veces silencioso, frente a bibliotecas, archivos y sitios de obra. Aunque reconoce que no siempre hay aplausos ni reconocimiento público, considera que cada investigación, cada protección lograda y cada diálogo promovido con autoridades y comunidad son pasos significativos para la salvaguarda del patrimonio arquitectónico del siglo XX.

La Medalla Bellas Artes 2025 no solo celebra una trayectoria individual, sino que sitúa el tema del patrimonio arquitectónico moderno en el centro del debate cultural mexicano, en un momento en que la ciudad y el país enfrentan tensiones entre conservación, desarrollo y memoria colectiva.