Encuentran dos altorrelieves estucados en Tlaxcala
Dos altorrelieves estucados que datan del periodo Epiclásico mesoamericano (650–900 d.C.), intencionalmente decapitados y que probablemente aluden al poderío de un antiguo linaje indígena, fueron dados a conocer este miércoles por autoridades de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó que este hallazgo en Tetlatlahuca fortalece el conocimiento sobre la historia prehispánica de Tlaxcala y subraya el valor de conservar el patrimonio arqueológico.
“Cada hallazgo nos permite conocer mejor la grandeza histórica de nuestros territorios y reafirma la responsabilidad de conservar ese legado para las generaciones futuras”.
En gira de trabajo por la entidad, el director general del INAH, Omar Vázquez Herrera, encabezó también la firma de un convenio de colaboración con el Ayuntamiento de Tetlatlahuca, presidido por Hugo Mendoza Salazar, cuyo objetivo es impulsar la investigación, conservación, protección legal y difusión del patrimonio cultural de esta localidad.
Hallazgo relacionado con la fertilidad
El hallazgo de los altorrelieves, los cuales miden 1.80 m de largo y 40 cm de alto -el ubicado al norte- y 1.45 m de largo por 30 cm de altura -el dispuesto al sur del sitio-, deriva de un proyecto de rescate arqueológico emergente que el instituto emprende, desde febrero, en la cumbre del llamado Cerro de las Tres Cruces.
Los elementos, se dijo, fueron encontrados en un espacio que correspondería a un patio de tipo palaciego, de manera que no se descarta que alrededor existan vestigios de edificaciones residenciales, conforme al patrón arquitectónico de sitios cercanos, como Cacaxtla.
El arqueólogo del Centro INAH Tlaxcala y responsable de los trabajos de rescate, Ramón Santacruz Cano, precisó que los altorrelieves están incompletos y, por tanto, es difícil determinar con precisión el evento al que hacen referencia. No obstante, se aprecian elementos asociados con la fertilidad, como cuerpos de serpientes; en uno de ellos, además, se conserva la parte distal de una lengua bífida y fragmentos de colmillos que podrían estar asociados al dios Tláloc.
Santacruz Cano detalló que las representaciones de ofidios están vinculadas, tanto en Teotihuacan como en sitios epiclásicos -posteriores a la caída de esta metrópoli prehispánica, como Xochicalco, en Morelos, o la citada Cacaxtla-, a espacios reservados para las élites.
Hasta el momento y gracias al trabajo arqueológico se han consolidado los restos de pisos y muros, con aplanados de estuco, que estaban expuestos. Se ubicaron también las cuatro esquinas del patio y, en el límite poniente del sitio, se recuperaron fragmentos dispersos de pintura mural, mismos que guardan semejanza con el llamado estilo Cacaxtla.
Santacruz Cano concluyó que este hallazgo contribuye al conocimiento de la arquitectura monumental epiclásica en el territorio tlaxcalteca, y a un mejor entendimiento de cómo el poder político y económico de esa época no se concentraba en Cacaxtla, sino que era compartido por localidades como Tetlatlahuca, Teacalco o San Juan Huactzinco.
Los altorrelieves fueron reforzados con materiales compatibles, a fin de evitar su desplome, y en el corto plazo serán recubiertos para garantizar su conservación hasta que existan las condiciones para su visita pública. El Ayuntamiento de Tetlatlahuca se comprometió a colocar un enmallado que delimitará al sitio arqueológico y a continuar brindando vigilancia al mismo.
