Denuncian crisis continua en el INAH; señalan falta de presupuesto y burocracia

Denuncian crisis

Falta de presupuesto y de laboratorios, burocracia excesiva, limitaciones en la investigación arqueológica, una administración puesta al servicio de una política cultural de Estado y la eliminación de los ingresos autogenerados son algunos de los factores que hoy tienen en crisis al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que dirige Joel Omar Vázquez Herrera, quien hasta el momento no ha presentado un proyecto de trabajo.

Así lo advirtieron ayer arqueólogos e investigadores como Fiorella Fenoglio, Lina Odena Güemes, Eduardo Flores Clair y Sergio Gómez, participantes de la mesa La investigación antropológica e histórica. Crisis e incertidumbre, realizada en la Dirección de Estudios Históricos, coordinada por Bolfy Cottom.

Fiorella Fenoglio aseguró que el INAH se encuentra en crisis debido a la falta de recursos y a la carga burocrática que acumula. “El Instituto tiene muchos años en crisis; lo que pasa es que la crisis y la incertidumbre se han hecho más graves en los últimos 10 años. Desde que dejamos la SEP y pasamos a la Secretaría de Cultura, empezó nuestro declive”.

Y expuso que la crisis se amplificó cuando la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) comenzó a tener más influencia en las decisiones del INAH.

Ahora la investigación, desde el punto de vista arqueológico, empezó a ceñirse a las políticas públicas”. Son las políticas del Estado las que definen qué investigar o qué no, “y el más claro ejemplo, en los últimos años, es lo que pasó con el Tren Maya”, explicó.

También aseguró que las modificaciones administrativas en el Instituto han generado incertidumbre, porque han afectado la gestión y la ejecución de proyectos arqueológicos.

Y abundó: “Algo que ha sido terrible para el INAH es la burocracia, pues tenemos más administradores y burócratas que investigadores. Además, ese cuerpo administrativo y burocrático no sólo ha crecido y nos impone cada vez más normas, sino que genera un impacto directo en nuestros procesos de investigación”.

Desafortunadamente, el crecimiento de esa burocracia, dijo, y la presión administrativa que generan la SHCP y la Secretaría de Cultura –que dirige Claudia Curiel– “hacen que un organismo que tendría que ser plenamente académico ahora sea administrativo. Ya no nos cuestionan la parte de la academia o la investigación en los proyectos, sino la presupuestal, y eso es terrible”.

Por último, reconoció que muchos colegas se han desmoralizado. “Conozco a arqueólogos que han decidido dejar proyectos de investigación o ya no hacer más trabajo en campo porque eso implica procesos burocráticos”.

Y esto implica que esos arqueólogos ya no realicen labores tan cotidianas como inspecciones de campo y atender denuncias de las comunidades, lo cual propicia la pérdida de patrimonio cultural. “Todos los días estamos perdiendo sitios arqueológicos, todos los días hay sitios que están siendo amenazados por inmobiliarias, por obras y no podemos atenderlos, recuperarlos ni investigarlos por toda esa estructura burocrática”, aseveró.

Por su parte, Eduardo Flores recordó que el director del INAH recientemente dijo que el Instituto requiere un presupuesto de 6.5 a 7 mil millones de pesos, pese a lo cual la Cámara de Diputados asignó menos para 2026 (cerca de 5,551 mdp), por lo que no queda claro cómo obtendrá el recurso faltante.

A lo cual sumó la desaparición de los ingresos autogenerados, que permitían al INAH cubrir adeudos y faltantes; los aumentos raquíticos a trabajadores, la eliminación del programa de estímulos al desempeño en la investigación y el presupuesto deficiente para defender museos y zonas arqueológicas.

Ante esto, dijo, falta una política de investigación consensuada con los trabajadores, revisar los controles impuestos por la SHCP para autorizar proyectos y una nueva política de publicaciones.

Finalmente, Sergio Gómez expuso que los investigadores del INAH siguen trabajando “en la prehistoria”, dado que carecen de laboratorios, máquinas e instrumentos básicos para la investigación, por lo que deben recurrir al apoyo de instituciones extranjeras.