Cuestionan el imaginario de la mujer indígena en el Museo Nacional de Arte
¿Qué imaginamos al pensar en una mujer indígena?, ¿cómo se ve?, ¿cómo viste?, ¿cómo se construyó esa imagen históricamente?, y ¿por qué muchos artistas han repetido los mismos estereotipos? Éstas son algunas de las preguntas que plantea la exposición Disputar la mirada. Imaginarios visuales de las mujeres indígenas, inaugurada ayer en el Museo Nacional de Arte (Munal).
La muestra, que permanecerá abierta hasta el 5 de julio de 2026, incluye 148 obras entre pintura, escultura, fotografía, gráfica y textil; se asume como una revisión de tres siglos de arte, con obra novohispana y de artistas modernos como Tina Modotti, Lola Cueto, Jean Charlot, Celia Calderón, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y María Izquierdo entre otros.
Las obras más destacadas de la muestra
Entre las piezas clave se encuentran Mercado, de Lola Cueto; Indígena con canastas, de Alfredo Ramos Martínez; El velorio, de José María Jara; Campesinos, de David Alfaro Siqueiros; Las tejedoras cantando, de Tiburcio Ortiz; La hilandera, de Celia Calderón; Alfarera maya, de Raúl Anguiano; La vendedora de fruta, de Rufino Tamayo y La niña aprendiendo historia, de Ángel Zárraga.

De acuerdo con la curadora Andrea García, “esta muestra toca los imaginarios relacionados con Oaxaca, algunos aspectos que tienen que ver con Veracruz y otros más relacionados con el centro de México, por lo que tratamos que sea una mirada no homogeneizadora, sino tratar de abrir a distintos tipos de pensar lo indígena, pero desde espacios geográficos diferentes y desde distintas voces contemporáneas”.
Los cuatro núcleos en los que se divide la exposición
Y se divide en cuatro núcleos temáticos. El primero es Reimaginar un origen, que observa cómo la mujer indígena se pensó como el origen de la raza y de la nación mexicana. “Tratamos de explorar cómo se construyó esa noción de origen que muy fácilmente se va conectando con la idea de la maternidad”, detalló Andrea García.
El segundo núcleo es Engendrar la tierra y tiene que ver con la relación de maternidad, de cómo se piensa el cuidado, la ternura y los linajes que muchas veces están asociados a las abuelas. El tercer núcleo, Revestir la herencia, tiene que ver con la indumentaria, con la forma como pensamos los cuerpos indígenas y cómo es que el arte lo ha construido, tipificado y a veces estereotipado.

Y cierra con Reconquistar la imagen, que retoma todos esos imaginarios y al final, se incluye un espacio para la representación y la autorrepresentación desde ellas mismas.
Persiste estigma
Por su parte, la también curadora Ariadna Solís aseguró que el discurso museográfico piensa en la figura del indígena como una construcción histórica que ha sido política y social, por lo que aclaró que no se busca representar a una o varias culturas o etnias ni tampoco a algún pueblo en particular, “porque pensamos que la figura de lo indígena tiene que mirarse de una manera crítica en relación con lo que se está pensando”.
Y aseguró que, al explorar este periodo de tres siglos, “encontramos que muchas de las temáticas son recurrentes, sólo que se trabajan de distinta forma, por lo que este recorrido histórico no plantea cortes temporales porque las temáticas son constantes”, expuso.
La muestra también incluye piezas como La tierra, de María Izquierdo; Familia indígena, de José de Ibarra; La flor del lago, de Manuel Ocaranza; Interior de un jacal, de Édouard Pingret; Mujer de Tehuantepec, de Claudio Linati, y El jarabe tapatío, de María Rincón Gallardo.

Durante el recorrido, Andrea García señaló que muchos de estos imaginarios han sido construidos, elaborados y configurados por una larga historia de artistas hombres y de intelectuales que han pensado cómo se ve la mujer, la mujer indígena y cuál es su rol social.
Así que la idea de esta exposición, por un lado, es rastrear esos imaginarios, ya que no nos estamos desligando del todo de ellos y estamos reconstruyendo el papel de esos imaginarios. Pero también tratar de pensar en qué momento y cómo ha sido este proceso de disputar esa mirada y esas formas de representación y, de alguna manera, hacerse cargo de esa representación por parte de las representadas”.
