Coppola se rinde ante la gran película del año: «Un talento que desafía cualquier definición»
Ahora mismo está en apuros, pero Francis Ford Coppola no pierde la pasión por el cine. El director de El padrino se dejó todos sus ahorros en Megalópolis (el proyecto que más le ha apasionado en su vida, en un calibre similar al demencial fracaso económico que ha sido) y ahora lidia con las consecuencias: mientras no pierde la esperanza en poder montar otra producción, ha de pagar muchas deudas y hacer sacrificios estilo vender una isla de su propiedad. Y, aún así, Coppola sigue encontrando tiempo para maravillarse con su arte.
Hace pocos días pudo ver Frankenstein de Guillermo del Toro y la película le gustó bastante. “Elegante y única”, dijo que era. Aunque lo que de verdad le ha entusiasmado es poder ver una película menos reciente, Los pecadores. Ryan Coogler estrenó esta película el pasado mes de abril y obtuvo un éxito majestuoso, que sobre todo implicaba grandes cosas para el estado de Hollywood: Los pecadores, por muy blockbuster que fuera, era una producción 100% de autor, y 100% original. Era una noticia excelente que pudiera encontrar su público.
Por eso, aunque hayan transcurrido varios meses de su estreno, no es descabellado que Los pecadores se haga un hueco en la inminente carrera de premios. ¿Podría ser favorita al Oscar a Mejor película, incluso, compitiendo con Hamnet y Una batalla tras otra? Aún es pronto para decirlo y seguramente a Coppola esto no le interese demasiado: lo importante es que por fin ha podido ver la película protagonizada por Michael B. Jordan, y le ha entusiasmado. Tanto como para escribir una reseña muy emotiva en su perfil de Instagram.
Coppola cree haber vislumbrado el futuro del cine en Los pecadores: un sofisticado film de época que combina vampiros con acción y terror. Y tiene su gracia que lo dirija Ryan Coogler, pues al fin y al cabo este es el artífice de Black Panther y Coppola dista de respetar el cine de superhéroes. Eso no lo ha mencionado, en cualquier caso: “Ahora pienso en Los pecadores. Algo tan enorme, tan personal y rabioso y épico, no debería ser ignorado”, escribe el director de Megalópolis.
“Siempre utilizo como clave para mis reacciones a las películas distinguir si me han invitado a conocer una vida o una experiencia que no habría podido conocer de otra forma”, prosigue. “Los pecadores es eso: una epopeya histórica, una película de terror, un espectáculo de música blues, una perspectiva afroamericana honesta, la verdadera historia de los vampiros (la esclavitud) con el descubrimiento de años de reflexión sobre el cine, y todo dentro de una gigantesca composición artística”.
“Ver esta obra es sumergirse en tantos niveles de tantas cosas, a través de los ojos y el alma de un talento tan natural que desafía cualquier descripción o definición: un talento que simplemente ES y seguirá evolucionando en los próximos años”. Este talento es el de Ryan Coogler, que ahora puede presumir de tener de fan al director de El padrino.
